IDEVI: Impulsan Plan Nacional de Riego

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En declaraciones a la prensa realizadas por el Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de Río Negro, Haroldo Lebed, anunció que el Poder Ejecutivo Nacional destinó una partida de 56 mil millones de pesos para concretar este ambicioso proyecto de desarrollo en todo el país.

El funcionario afirmó que Río Negro podría ampliar su superficie irrigada de las actuales 110.000 a 480.000 has.

El gobernador Alberto Weretilneck que apoyó con entusiasmo el lanzamiento del Plan Nacional de Riego y el Ministro Lebed con la reciente organización del Taller de Riego en Viedma, pusieron en la agenda de los rionegrinos un tema fundamental en el desarrollo y el progreso provincial.

Hace 30 años que el proyecto de regadío del Valle Inferior del río Negro está paralizado. Ningún Gobierno constitucional a partir de 1983  se interesó por la reactivación y culminación del emprendimiento. Tampoco los partidos políticos que existen en Río Negro ni sus candidatos a gobernadores presentaron en sus propuestas la iniciativa reivindicatoria de irrigar un área de 73.000 has en  la histórica capital de la Patagonia. De las perspectivas, de la expansión de las áreas de riego en todo el territorio provincial no hablaban los gobiernos radicales. Casi al finalizar su mandato el último mandatario rionegrino Miguel Saíz inició contacto con empresarios chinos para desarrollar un área bajo riego que con el tiempo no se concretó.

En este momento es preciso recordar que la mayoría de la infraestructura básica existente hasta la fecha en el IDEVI fue construida a través de dos prestamos concedidos por el Banco Internacional de Desarrollo –BID- gestionados por el primer gobernador provincial  Edgardo Castello -1958/1962- y Mario José Franco -1973/1976-, primer gobernador constitucional de Río Negro.

Las tareas fueron continuadas por gobernadores civiles y militares hasta que en 1978 el Contralmirante Carlos Alberto Acuña paralizó las obras.

En ese tiempo se construyo un frigorífico, una planta para procesar tomate, otra lechera que funcionó elaborando todo tipo de productos lácteos, una dedicada a la deshidratación de verduras y hortalizas y otros emprendimientos menores.

Todo este esfuerzo económico y político que aseguraba valor agregado a la materia prima que se producía en el Valle y ampliaba la generación del empleo desapareció en los últimos 30 años de gobierno radical. Ninguna de las empresas mencionadas subsistió. Nadie tampoco investigo a fondo las inexplicables causas de tan profundo fracaso.

Funcionarios del IDEVI concretaron una tarea de demolición continua del organismo. Rifaron su patrimonio, regalaron su equipamiento vial, y redujeron a su más mínima expresión los cuadros profesionales, técnicos, operativos y administrativos de un organismo que fue ORGULLO PROVINCIAL. En definitiva destrozaron el programa elaborado por Castello a través de la Ley 200, y nunca se acordaron de continuar las cinco etapas inconclusas del Plan formulado por Italconsult y la FAO en 1962.

Como presidente interino del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior, recibo con profunda satisfacción la noticia de que la expansión del riego en Río Negro pueda ser una realidad a corto plazo.

Dentro de las prioridades que el gobernador Weretilneck  deberá computar, no puede soslayar la obra de colonización del Valle Inferior, planificada por el primer gobierno constitucional de Juan Domingo Perón en 1946 e iniciada el 1 de noviembre de 1951 con la construcción del canal principal por el Gobernador justicialista del entonces Territorio Nacional de Río Negro, Emilio Belenguer.

Como dijo el Ministro Haroldo Lebed “para Río Negro es una oportunidad histórica que ojala podamos aprovechar”.

Como titular del IDEVI creo que esta importante noticia hace renacer las esperanzas. Señor Gobernador el IDEVI necesita 55.000 has de las 460.000 destinadas a Río Negro, para cumplir el sueño de los grandes hombres que apostaron al riego como eje de desarrollo, trabajo y producción de la histórica capital de la Patagonia.

Después de años de olvido y resignación me provoca una enorme satisfacción que el Gobierno Nacional y el de Río Negro aprovechen la magnifica conjunción que presenta el agua abundante de buena calidad que brinda el río Negro y un millón de has de valles con tierras fértiles en un clima templado que esperan la mano del hombre para producir algún día alimentos para el país y un mundo que los reclama.

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