Las escenas se repiten en recreos y pasillos de distintas escuelas de Río Negro: grupos de estudiantes sentados uno al lado del otro, pero sin hablar entre sí. Cada uno mira su pantalla. Para la legisladora Roberta Scavo, esa imagen fue uno de los disparadores para profundizar el proyecto que impulsa sobre el uso de celulares y redes sociales en las escuelas.
“Los chicos están uno al lado del otro, pero no hablan entre ellos”, sostuvo la legisladora al ampliar los alcances de la iniciativa que ya presentó en la Legislatura. Según explicó, durante las recorridas por establecimientos de distintas ciudades recibió fotos y testimonios de directivos, docentes y preceptores preocupados por el modo en que las pantallas atraviesan la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes.
Scavo aclaró que no busca avanzar con una prohibición general ni con restricciones impuestas desde arriba. Por el contrario, insistió en que cada escuela tiene una realidad distinta y que las decisiones deben surgir de un acuerdo entre familias, equipos docentes y estudiantes.
“No se trata de obligar ni de imponer nada”, remarcó. La propuesta, explicó, apunta a abrir una conversación dentro de cada comunidad educativa para definir cuándo el uso del celular resulta necesario y cuándo puede dejarse de lado. En algunas escuelas, contó, los equipos directivos consideran que los teléfonos no son necesarios durante toda la jornada; en otras, se utilizan en determinadas materias o actividades.
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La legisladora aseguró que, detrás de esa discusión, aparece una preocupación más amplia vinculada al impacto emocional y social de las redes. “Las redes sociales no son la realidad”, planteó. Según indicó, muchas veces niñas, niños y adolescentes quedan expuestos a modelos de vida, imágenes y situaciones que generan frustración, angustia o sensación de no encajar.
En ese sentido, señaló que la lógica del “me gusta”, la necesidad de aprobación y la exposición permanente terminan afectando también la manera en que se construyen los vínculos. “Subimos las fotos donde creemos que nos vemos mejor o donde estamos contentos. No mostramos cuando estamos mal”, reflexionó.
Otro de los aspectos que la legisladora mencionó como parte de las conversaciones con el área educativa tiene que ver con el crecimiento de situaciones de violencia vinculadas al uso de redes sociales. Entre ellas, enumeró el ciberacoso entre pares, el grooming y las apuestas ilegales online.
Scavo advirtió que muchos de esos conflictos no quedan solamente en el mundo virtual. “Después se ven reflejados cuando hay un encuentro real y suceden hechos violentos”, señaló sobre episodios que comienzan en chats o redes sociales y terminan trasladándose a la escuela.
También sostuvo que desde el Ministerio de Educación existe preocupación por estas situaciones. Según relató, directivos y docentes le transmitieron que muchas veces necesitan mayor acompañamiento de las familias y del Estado para abordar un problema que excede a la escuela.
“A veces necesitamos un poquito más de acompañamiento, tanto del gobierno como de las familias”, dijo, al resumir uno de los planteos que recogió en las recorridas.
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La legisladora insistió en que el objetivo no es discutir si la tecnología debe usarse o no. De hecho, recordó que siempre defendió la ampliación del acceso a Internet, especialmente en las localidades de la Línea Sur de Río Negro. “No tener acceso también genera desigualdad”, sostuvo.
Lo que propone, aclaró, es “un poco de gradualidad” y la posibilidad de recuperar otros espacios de encuentro, como el deporte, la cultura y las actividades compartidas fuera de las pantallas. “Pongamos el ojo en lo que está ocurriendo y evaluemos si realmente es necesario que estén conectados todo el tiempo”, planteó.
El proyecto ya ingresó a la comisión de Educación de la Legislatura y podría comenzar a debatirse en las próximas semanas. Scavo indicó que la intención es que el texto siga incorporando opiniones y modificaciones antes de avanzar.
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15 abril 2026
Río Negro