"Hay una forma de masculinidad que enseña que la violencia posiciona, da liderazgo y visibilidad dentro del grupo”
El sociólogo Sebastián Fonseca advirtió que las amenazas en escuelas no pueden leerse como hechos aislados ni como “travesuras”, sino como parte de un modelo cultural que promueve la violencia como forma de pertenencia y reconocimiento.
El sociólogo, docente y especialista en masculinidades Sebastián Fonseca planteó una mirada crítica sobre las recientes amenazas e inscripciones intimidantes en escuelas de Río Negro, al sostener que no se trata de un fenómeno exclusivamente educativo ni juvenil, sino de una expresión de problemáticas sociales más profundas.
Fonseca cuestionó el enfoque que encierra el problema dentro de las instituciones educativas. “Hablar de violencia escolar encapsula el problema en la escuela, cuando en realidad lo que ocurre es que allí se manifiesta una violencia que atraviesa a toda la sociedad”, afirmó en una entrevista en el programa Raíz Informativa, que conduce Pedro Caram en FM Raíces.. En ese sentido, también puso el foco en una dimensión que —según advirtió— suele quedar invisibilizada: el género. “Se habla de jóvenes, pero en realidad estamos hablando de varones”, subrayó.
A partir de esa lectura, el especialista señaló que el debate no debería centrarse únicamente en las conductas de los estudiantes, sino en los modelos que las personas adultas reproducen. “Más que señalar a los pibes, tenemos que cuestionarnos qué modelos estamos ofreciendo. Hay una forma de masculinidad que enseña que la violencia posiciona, que da liderazgo y visibilidad dentro del grupo”, explicó.
“Lo primero es hablar de esto, desarmarlo, dejar de depositar en los jóvenes toda la responsabilidad.
Las personas adultas somos el primer actor convocado a discutir estas cuestiones”
En esa línea, destacó que espacios como los baños de varones funcionan como ámbitos de socialización sin supervisión adulta, donde también se construyen identidades. “Son como aulas paralelas no declaradas, donde se ponen en juego reglas de pertenencia y reconocimiento. En esas edades —entre los 12 y los 18 años— se da lo que algunos llaman ‘carrera de masculinidad’, una competencia por demostrar quién merece ser considerado varón”, desarrolló.
Fonseca también relativizó las explicaciones que atribuyen estos hechos a desafíos virales o al uso de redes sociales. “Las plataformas son herramientas que amplifican, pero la violencia ya está instalada. No es un fenómeno meteorológico que aparece de repente”, sostuvo. En cambio, vinculó la situación con transformaciones sociales y económicas, así como con la retracción de políticas públicas orientadas a jóvenes.
En ese punto, fue crítico del rol del Estado y de los discursos públicos. Señaló que la falta de políticas sostenidas y la reducción de recursos para las escuelas impactan directamente en las condiciones de vida y en los vínculos sociales. Además, advirtió que ciertos mensajes provenientes de figuras de poder, incluido el propio Presidente, que promueven la confrontación o la imposibilidad de convivir con lo diferente, refuerzan lógicas de exclusión y violencia que luego se replican en otros ámbitos, como la escuela.
“El problema no es el sujeto varón, sino el modelo de varón que seguimos reproduciendo. Un modelo donde los conflictos se resuelven por la fuerza, de manera inmediata y sin mediación”, afirmó. Y agregó que ese patrón se refuerza en un contexto de creciente individualismo, competencia y desconfianza hacia el otro.
En cuanto a las responsabilidades, el sociólogo evitó reducir el análisis al ámbito familiar. “Las familias hacen lo que pueden con los recursos que tienen. Este no es un problema individual, es estructural. Y para intervenir en lo estructural se necesitan políticas públicas sostenidas, con herramientas múltiples”, remarcó.
Finalmente, propuso como punto de partida visibilizar el problema y promover el debate social. “Lo primero es hablar de esto, desarmarlo, dejar de depositar en los jóvenes toda la responsabilidad. Las personas adultas somos el primer actor convocado a discutir estas cuestiones”, concluyó.
23 abril 2026
Viedma