La Casita de Nehuen: "Nunca nos habían escuchado"

Romina Polizzi y Cristian Andraca valoraron la intervención del Ministerio de Desarrollo Humano y volvieron a cuestionar la falta de respuestas que, según afirmaron, mantuvieron durante años dentro de la SENAF

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La reincorporación de Cristian Andraca a la coordinación de La Casita de Nehuen dejó al descubierto una discusión más amplia sobre el funcionamiento de los dispositivos comunitarios destinados a las infancias y adolescencias. Tras el conflicto que generó su desplazamiento y la movilización de vecinos, familias y trabajadores en respaldo del espacio, los referentes del proyecto aseguraron que la principal diferencia en esta nueva etapa fue haber encontrado una instancia de diálogo con las autoridades provinciales.

La reflexión surgió de boca de Romina Polizzi y del propio Andraca, quienes días atrás habían denunciado públicamente la remoción del coordinador y advertido sobre un proceso de debilitamiento que, sostienen, afectaba al dispositivo desde hacía tiempo. Ahora, tras la decisión del Gobierno de trasladar La Casita de Nehuen al ámbito del Ministerio de Desarrollo Humano y restituir a Andraca en sus funciones, ambos remarcaron que el cambio permitió abrir conversaciones que, aseguran, nunca habían logrado dentro de la órbita de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF).

“Celebramos haber podido sentarnos a conversar”, sostuvo Polizzi al analizar el desenlace del conflicto. Relató que durante años presentaron notas y solicitaron reuniones para abordar cuestiones laborales, de planificación y funcionamiento del espacio, pero afirmaron que esos pedidos no obtuvieron respuestas concretas.

La trabajadora señaló que las dificultades no comenzaron con la salida de Andraca. Por el contrario, describió un proceso que se extendió durante los últimos años y que incluyó traslados de personal y propuestas para reubicar trabajadores en otros programas. En ese sentido, consideró que el dispositivo atravesaba una situación de “vaciamiento” que fue resistida por el equipo y por la comunidad vinculada al espacio.

Andraca, por su parte, vinculó lo ocurrido con una situación que, indicó, también alcanzó a otros programas comunitarios. Recordó que distintos dispositivos atravesaron cambios de coordinaciones, modificaciones en sus estructuras o traslados a otras áreas del Estado provincial, un escenario que generó incertidumbre entre trabajadores y usuarios.

Ambos destacaron especialmente el respaldo recibido por parte de las familias y vecinos del barrio durante las semanas de conflicto. También reconocieron el acompañamiento de trabajadores de otros espacios comunitarios, en particular del dispositivo La Viruta, cuyos integrantes participaron de las acciones realizadas en defensa de La Casita dl Nehuen.

Más allá de la resolución del caso puntual, Polizzi planteó una preocupación vinculada al enfoque de las políticas públicas destinadas a las infancias. Expresó que las urgencias que atiende el sistema de protección terminan absorbiendo gran parte de los recursos disponibles, mientras que las propuestas preventivas y comunitarias suelen quedar relegadas.

“Si seguimos pensando solamente en intervenir cuando aparece una urgencia, los equipos nunca van a alcanzar”, afirmó. Para la referente, el desafío pasa por fortalecer las políticas de promoción de derechos y el trabajo territorial sostenido con niñas, niños, adolescentes y familias.

Consultados sobre las razones que originaron el conflicto con la SENAF, tanto Polizzi como Andraca reconocieron que nunca recibieron explicaciones claras. Aseguraron que desconocen qué motivó las decisiones adoptadas sobre la coordinación del espacio y remarcaron que la falta de diálogo fue uno de los principales problemas que enfrentaron durante el proceso.

En contraste, señalaron que el ministro de Desarrollo Humano les transmitió que conocía el trabajo realizado por La Casita de Nehuen y que consideraba necesario escuchar tanto al equipo como a la comunidad involucrada. Esa instancia de conversación, sostuvieron, fue clave para alcanzar una salida al conflicto y abrir una nueva etapa para el dispositivo.

Con la situación institucional ya resuelta, los referentes afirman que el desafío ahora será fortalecer el trabajo comunitario que el espacio desarrolla desde hace años. “A lo mejor estos son los nuevos aires que vamos a empezar a construir ahora como equipo”, resumió Polizzi al referirse al escenario que se abre tras semanas de tensión e incertidumbre.

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