Una trabajadora del volante de la ciudad de Cipolletti obtuvo una sentencia favorable en un juicio civil tras un siniestro vial que dejó inutilizado su vehículo, luego de que la aseguradora rechazara la cobertura por destrucción total. El fallo ordenó el pago de una indemnización por la pérdida del automóvil, una compensación por daño moral y un monto adicional en concepto de lucro cesante.
El hecho se produjo en la intersección de la avenida Circunvalación y la calle La Esmeralda, cuando el taxi, un Chevrolet Classic, se encontraba detenido ante un semáforo. En ese momento fue embestido desde atrás por un Chevrolet Astra, impacto que provocó además una colisión con otro vehículo que estaba detenido delante. Como consecuencia, el automóvil utilizado para el servicio de transporte sufrió daños severos en su estructura y funcionamiento.
Tras el accidente, la titular del vehículo realizó la denuncia correspondiente ante su compañía aseguradora. Sin embargo, la empresa no respondió dentro de los plazos legales y posteriormente rechazó la cobertura, argumentando que los daños no alcanzaban el porcentaje previsto en la póliza para considerar la destrucción total del rodado.
Durante el desarrollo del proceso judicial se incorporó una pericia mecánica que determinó que el costo de reparación superaba ampliamente el umbral establecido en el contrato de seguro. El tribunal valoró ese informe técnico y cuestionó el análisis presentado por la aseguradora, al advertir que no se había realizado una inspección física adecuada del vehículo siniestrado.
En su resolución, la Justicia declaró inválido el límite de cobertura aplicado por la empresa aseguradora y dispuso que la indemnización se calcule según el valor de mercado de un vehículo de similares características y antigüedad. Asimismo, fijó un resarcimiento por daño moral, al considerar acreditado el perjuicio generado por la negativa a cubrir un bien que constituía la principal herramienta de trabajo de la persona damnificada.
El fallo también reconoció un monto por lucro cesante, en función de los ingresos que la titular del taxi dejó de percibir mientras el vehículo permaneció fuera de servicio. El tribunal sostuvo que quedó demostrado que no fue posible reemplazar la unidad durante ese período, lo que afectó directamente su actividad laboral.
Además de la aseguradora que negó la cobertura, la sentencia alcanzó al conductor del Chevrolet Astra y a su compañía de seguros, Seguros Bernardino Rivadavia, quienes fueron condenados a responder de manera solidaria por los daños materiales y por la compensación correspondiente al lucro cesante.
La aseguradora condenada por no reconocer la destrucción total del vehículo y por el daño moral es Escudo Seguros S.A. La resolución corresponde a una sentencia de primera instancia y no se encuentra firme, por lo que puede ser apelada por las partes intervinientes.

8 enero 2026
Judiciales