La semana en que la política empezó a jugar otra partida

Palabra de Domingo

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Hay semanas en las que la agenda pública parece avanzar por carriles separados. Gestión por un lado. Oposición por otro. Economía en un tercer plano. Pero la que terminó este sábado dejó una impresión diferente: la política rionegrina comenzó a entrar en una etapa donde los hechos ya no pueden analizarse de manera aislada.

El episodio que marcó el pulso de la semana fue la sucesión de versiones, desmentidas y actuaciones judiciales vinculadas a un supuesto allanamiento al despacho del Gobernador, el presunto hackeo del legajo personal del gobernador Alberto Weretilneck, una computadora retirada de Casa de Gobierno y analizada por ALTEC, antes de que lo hiciera la justicia, y la difusión de información falsa que rápidamente se multiplicó en redes sociales. El Gobierno respondió con denuncias penales y planteó que se trató de una maniobra destinada a generar confusión y afectar institucionalmente a la provincia.

Más allá del resultado de las investigaciones, el episodio volvió a poner sobre la mesa un fenómeno que llegó para quedarse: la batalla política ya no se libra únicamente en los discursos, los actos o las conferencias de prensa. También se disputa en el terreno de la información, donde una publicación puede recorrer miles de teléfonos antes de que aparezca una desmentida.

Mientras el oficialismo concentró buena parte de sus esfuerzos en responder a esas versiones, dejando más dudas que certezas, y en sostener una agenda vinculada con las inversiones y el desarrollo económico, la oposición también comenzó a mostrar señales de reorganización, aunque no exentas de tensiones internas.

Una de las más llamativas fue la del vicegobernador Pedro Pesatti, cuya salida de las filas de Juntos Somos Río Negro no parece haber significado un retiro de la escena política. Por el contrario, durante la semana volvió a utilizar sus redes sociales para cuestionar el deterioro del poder adquisitivo, la pérdida de capacidad de consumo y el impacto social del actual modelo económico, sin aclarar si se refería al ámbito nacional y/o provincial. Pero fue el cierre de su mensaje el que despertó mayor atención. "Estoy pensando mis pasos. Debo ayudar a reconstruir un camino que cada día se aleja de todos los destinos", escribió, una frase que alimentó las especulaciones sobre el papel que buscará ocupar en la política provincial.

En paralelo, el peronismo también dejó al descubierto que la búsqueda de una amplia unidad convive con disputas de liderazgo que todavía están lejos de resolverse. Mientras el discurso público insiste en construir un frente opositor amplio para 2027, todavía resuenan las repercusiones por la reunión entre el presidente del Partido Justicialista de Río Negro e intendente de Lamarque, Sergio Hernández, y la intendenta de General Roca, María Emilia Soria, quien por ahora aparece como la dirigente mejor posicionada dentro del sorismo para disputar la Gobernación. El encuentro no cayó bien en sectores identificados con el senador Martín Doñate, que rápidamente promovieron una reunión entre su principal referente y la roquense. En distintos sectores del PJ no pasó inadvertido que el presidente partidario llegó a ese cargo impulsado por el doñatismo, lo que alimentó cuestionamientos internos e, incluso, acusaciones de "traición". Del otro lado, el sorismo sostiene que el objetivo es dialogar con todos los sectores para construir una alternativa competitiva sin cerrar la puerta a ningún dirigente.

Todo esto ocurre mientras la realidad económica sigue imponiendo sus propias urgencias. Salarios que pierden poder de compra, jubilaciones que no alcanzan, comercios que enfrentan una caída del consumo y familias obligadas a reorganizar cada mes sus gastos aparecen como preocupaciones que atraviesan cualquier discusión política. Ningún espacio parece desconocer esa realidad. La diferencia está en cómo cada uno intenta interpretarla y ofrecer respuestas.

Quizá esa sea la principal conclusión que deja la semana. La política rionegrina empezó a transitar un tiempo distinto. El oficialismo busca defender su gestión y preservar la iniciativa política frente a una estrategia que denuncia operaciones de desgaste. La oposición intenta construir una alternativa, aunque antes deberá resolver sus propios equilibrios internos. Y, entre ambos, comienza a instalarse un escenario donde la disputa por el relato, la credibilidad y los liderazgos será casi tan importante como la discusión sobre las políticas públicas.

Todavía falta para la próxima campaña. Pero la política rionegrina ya empezó a moverse como si la cuenta regresiva hubiera comenzado.


Editorial – Diario La Palabra

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