Transmutación: de la herencia de fuego a la terapia intensiva

Opinión: Edmundo Fuster

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Por Edmundo M. Fuster (*)


Me encontré con un viejo amigo en el café de siempre. Entre cortados, me soltó un "cross a la mandíbula" sobre la realidad actual. Mi respuesta no fue una defensa cerrada, sino un intento de entender cómo llegamos a este edificio en llamas.
En este artículo reflexiono sobre la "transmutación" social argentina: por qué un país harto del populismo decidió tirarse por la ventana desde un piso 13.
¿Estamos en terapia intensiva con signos vitales o es todo, como dice mi amigo, "puro verso" frente al precio del asado?

Me encontré con un amigo con el que en los 80 habíamos compartido ideas, él ahora ha cambiado de lugar y yo estoy en una etapa de relax y me dijo:

Con la que está cayendo ¿de qué vas a escribir ahora?

Con una sonrisa pícara, con sorna, con una burla para nada disimulada, este amigo (aunque hoy estemos en las antípodas del pensamiento) me dijo, luego de que el presidente Milei asumiera públicamente, que"Sabemos que los últimos meses fueron duros pidió "paciencia" ante un escenario marcado por caída de la actividad, pérdida de poder adquisitivo y tensiones inflacionarias.

Ese cross de derecha a la mandíbula me dejó un poco grogui, casi perdiendo el equilibrio, pero sonó la campana con forma de mozo que dijo: Buenos tardes ¿cortados como siempre? y me salvó.

Enseguida sonó en mi mente “Una historia de tantas” y Melendi cantando “tan pocas nueces, pa tanto ruido” y le dije más o menos así.

Que el presidente haya reconocido que los meses pasados han sido duros, aunque sólo se haya referido al último trimestre es un hecho trascendente, no por lo que dice, ya que entre eso y que si suelto un papel cae para abajo no haya demasiadas diferencias, lo novedoso es que lo haya dicho, que lo haya reconocido, eso en sí mismo es todo un avance.

Cobra un valor superlativo por que entre él y la autocrítica hay un océano de distancia y habitualmente sólo redobla las apuestas.

De todos modos, creo que se ha quedado corto con sus decires, ya que, aunque las cifras muestren que la Argentina registra un "récord histórico de consumo privado y de actividad económica, según las palabras del ministro de Economía, el común de la gente lo percibe de otro modo.

Aclaré sin ponerme colorado que la actual situación de principio de ebullición popular, no violenta, pero si con una terrible combinación de frustración y bronca encontrará más pronto que tarde una salida, para un lado o para el otro.

La clase media ilustrada, aspiracional, trabajadora, esforzada viene siendo severamente castigada por los efectos del modelo y dentro de ese un enorme insulto para un grupo de personas, entre los que hay jubilados, jóvenes, estudiantes, enfermos de diferentes patologías y empleados capacitados a los que por una causa u otra les estiraron los meses y les achicaron los ingresos, no es el mejor de los escenarios.

Viendo que mi interlocutor no me interrumpía decidí seguir.

Algunos sectores indudablemente han despegado, los relacionados con los combustibles, la minería y el agro, pero con eso no es suficiente, las industrias más importantes requieren mucha inversión en maquinaria y poca mano de obra intensiva, con lo cual, la inserción y mucho menos la re inserción en el sistema es cada día más complicada.

A esto hay que sumarle algunos casos que hacen abrir los ojos respecto de la pureza de algunas situaciones, el caso $Libra, los aparentes sobreprecios en la ANDis, los préstamos a funcionarios y dirigentes adictos por sumas siderales del Banco Nación y el caso del Jefe de Gabinete de ministros, ayudan bastante poco para tener el plus de paciencia que el presidente pide.

Agregué que entendía y vivía en carne propia la crisis de los jubilados, verdaderos estafados históricos de nuestra sociedad, sabía que el vademécum de medicamentos no sólo se había reducido, sino que muchos medicamentos con cobertura total ya no lo eran y que muchos otros beneficios se hallaban restringidos o directamente anulados.

También era consciente que las pacíficas marchas de mis congéneres, jovatos por personalidad, reclamando por la situación resultaron absolutamente improductivas, que fueron infiltradas y luego de la provocación de los grupos de choque, algún viejo se volvió a su casa con un chichón o un hematoma.

Cómo podía ignorar la situación de los discapacitados, sus familiares y el entorno que debe contenerlos, si con lo que perciben los transportistas no pagan ni el combustible y a los demás prestadores les sucede lo mismo, que las promesas no se cumplen, que las leyes no se cumplen, y que en ese estado también están los que tienen problemas con la salud mental, los oncológicos y los que tienen dramas de vida por el consumo de estupefacientes.

Tampoco se puede dejar pasar el negacionismo para con el Hospital estrella e insignia de nuestro país como el Garraham, que atiende al otro sector más débil y desprotegido de la Sociedad que son los niños con problemas de Salud, pagando sueldos miserables a los profesionales y permitiendo que se produzcan nacimientos de ideas no muy acordes al sistema democrático que agitan el parche del Cuanto peor, mejor.

Todo esto sin contar la descalificación por quienes piensan distintos, los insultos directos o solapados, el discurso más cercano al odio que a la crítica y el seguidismo sin ninguna objeción respecto de la política integral de EEUU, completan un combo por el cual es perfectamente entendible el rechazo de los seguidores de la oposición.

No se pueden soslayar los caídos del sistema, de los que ven algunas promesas electorales que se manifiestan en sentido inverso y que hay una catarata permanente de funcionarios que por alguna razón se alejan. No verlo es tener ceguera política y no reconocerlo es simplemente hipocresía o necedad.

Aprovechando el detenimiento de mi catarsis, mi amigo me dijo: ¿Pedimos otra vuelta de cortados?

Acepté, le hizo señas al mozo y me dijo:

Si pensás así, casi igual que yo, ¿Qué te hace suponer que de esta vamos a salir bien parados?

Un sorbo al cortado y contesté:

Nunca dije que vamos a salir bien de esta situación bien parados, ni siquiera que vamos a salir, de hecho tengo más dudas que certezas, pero a este momento histórico no se llega por generación espontánea, no es obra de la casualidad, la gente no le dio el voto para que gane y después para que profundice su plan de gobierno por que fueron poseídas por una fuerza especial, ni siquiera es una maldición bíblica ni un premio o un castigo que nos da la vida, negar el origen hace no entender el presente.

¿Cómo se pasa de ser un panelista histriónico a un presidente que ha instalado a Argentina en el concierto de las Naciones, sin estructura, sin antecedentes? Ahí está la madre del ternero, la explicación tiene un nombre: Transmutación.

La gente, el pueblo, la Sociedad, la ciudadanía, los nosotros llegamos al hartazgo para con el populismo que enquistó a lugares perennes de poder y de éxito económico a los cercanos al Gobierno. Al tiempo que crecía la inflación, la desocupación, la miseria, la indigencia y las villas.

Muchos se cansaron de ser esclavos de un puntero que los obligaba a ir a las marchas para hacer número y de ir a las manifestaciones bajo la atenta mirada del delegado.

La crisis generada por la corrupción no tuvo límites y aunque algunos no llegaron a vincular la corrupción con la inauguración varias veces de la fachada del hospital o con sus calles de tierra donde ni siquiera entraban las ambulancias, algunos se dieron cuenta.

Pero LLA avanza nunca podría haber llegado al Poder “per se” con la participación en Intratables y el palizón que le dio Victoria Villaruel a Rossi en el debate previo a las elecciones no alcanzaba, había sido necesario dejar a Juntos por el Cambio en el camino, para lo cual se infló la figura del entonces diputado Milei, se lo financió, se le coparon las listas, se le armaron las estructuras, se lo vincularon en el interior, todo un aparato experimentado, aceitado y bien forrado para juntar voluntades, con un objetivo claro, sacar a la entonces oposición de la cancha.

Pero el diablo metió la cola y a pesar que en ese tiempo el entonces amarillo y hoy violeta Senador Luis Juez proclamaba que la elección era Frankenstein y Drácula, muchos o pocos votaron y contra todos los pronósticos el ganador fue el actual presidente.

Con toda la tarasca que insumió el “Plan Platita” que provocó un cambio copernicano en la obtención de fondos de campaña, que en vez de buscar aportantes comprometidos, interesados en el futuro o apretados sacarla del Estado fue más sencillo, imprimir a lo loco, aumentar el circulante, disparar la inflación, ponernos en el umbral de la hiper era la lógica del todo vale.

Pero había un contrapeso fenomenal, muy importante, era lo que algunos no demasiado exagerados bautizaron como “el peor gobierno de la historia” y la gente, alguna gente fue memoriosa con la cuarentena más larga del mundo. Con los más de 130.000 muertos por la pandemia. Con los vacunatorios VIP. Con la payasa Filomena y las filminas. Con las vacunas rusas que nunca llegaron y ya estaban pagas.

Muchos recordaron con bronca la Fiesta de Olivos. Los barcos con gas que nunca llegaron, Los fideos más caros que en el super de la esquina que aparte venían con gorgojos. El misil que se perdió. El 20% de aumento inmediato que se les prometió a los jubilados y nunca llegó, entre otras varias cosas.

Muchas cosas como para que pasaran desapercibidas.

También un poco puedo haber influido las amistades muy pegajosas con todas las dictaduras, por habernos caído del mundo, por las sangrientas internas en el seno del Poder, por la corrupción preexistente, por todo eso y muchas otras cosas más muchos aterrorizados dijeron: nunca más.

Cuando el 10 de diciembre de 2023 asumió el presidente Milei, el país era Argentina, no era Corea del Sur, ni Singapur ni uno de los países nórdicos, era un accidentado que viviendo en el piso 13 y con el edifico en llamas en vez de morir quemado se tiró por la ventana, que de casualidad no se mató, pero quedó todo roto, había que hacerlo de nuevo.

Seguimos en terapia intensiva, recuperándonos como se puede, las fracturas llevan su tiempo, algunos signos vitales están respondiendo, seguimos con pronóstico reservado, esto es paso a paso, día a día, y encima hay que escuchar los gritos porque el ascensor no funciona, la máquina de café se traga las monedas, y hasta se largó a llover.

¿Podrán sacar adelante al lesionado? Hay que esperar, hay que tener paciencia, hay que tener fe, hay que creer en los milagros.

Mi amigo me dijo: tendrás razón, pero con Alberto el asado costaba 4 lucas el kilo y hoy cuesta 16 y yo no gano 4 veces más, así que el resto es puro verso y se fue.

Me quedé pensando, ¿cuánta gente pensará lo mismo?


(*) Analista y Consultor independiente ((Bs. As., ARG, 1956)

FUSTER residió en España entre 2003 y 2013. Actualmente es Gerente Técnico en Consultores Técnicos BFL, colaborador habitual en medios de comunicación sobre temas de

actualidad nacional y autor de diferentes colecciones de libros.

COLECCIONES: Alto y claro: 8 vol; Análisis y reflexiones: 5 vol; Libertad de pensamiento: 7 vol y Enfoques: 6 vol.

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