La decadencia de las instituciones

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Después de mi expulsión injustificada y arbitraria por parte de la defensora del Pueblo y su equipo de estrellas (octubre 2012), se sigue amedrentando a los que piensan distinto, aun aquellos que transpiran la camiseta por la gente. Hasta los propios “compañeros” sufren persecución, tal el caso de  un trabajador que terminó a “préstamo” en la Secretaría de Seguridad luego de haber sido apretado y sumariado sin causa. Otros tendrán que “retirarse” a la fuerza.

En lo que va de la pobre gestión de la escribana Nadina Díaz, hubo algunos disparos al aire como fueron haber solicitado “acciones inmediatas” con relación a los Caina y el Hogar Pagano (a Paillalef, con Vallaza estaba todo bien) o el llamado de atención por el atraso en las obras públicas escolares (a Vaca Narvaja, con Mango está todo bárbaro), el agua del río o el caso Solano. Estos parecen ser los únicos esfuerzos de los primeros meses. Sumado a ello su permanente “preocupación” por todo y la promesa de pedir informes… También pretende atribuirse algunos logros de gestiones anteriores.

Tuvo tres meses a todo el personal ocupado en la confección del Informe Anual que presentó el 21 de diciembre en la Legislatura. Y todo este mes de febrero seguramente tiene toda la estructura preparando el discurso in voce que dará el 28 de febrero, luego de unas largas y placenteras vacaciones. Eso si, en el receso quedaron algunos empleados “de guardia” para recepcionar unos cien reclamos. El tema es que como “no había firma” los expedientes quedaron durmiendo y todavía no sabe cuáles son los más prioritarios o urgentes. Ni hablar de la maldita burocracia que se ha instalado en la Defensoría.

Es probable que “la Defensora” no opine ni se involucre con muchos temas porque no tiene opinión formada, o directamente desconoce de qué se trata. Sin embargo esa no es una explicación satisfactoria para el ciudadano común, que termina siendo víctima de la falta de gestión y los abusos del poder, y que pretende confiado calidad institucional, dedicación y compromiso. Así se degradan las instituciones, así caemos en una decadencia intelectual y mediocridad alarmantes. No se necesita una cara bonita, menos si es soberbia e intolerante, se necesita una persona capáz, responsable y eficiente, alguien que pueda ponerse al frente de los reclamos ciudadanos frente a los desbordes de la Administración Pública. Alguien sin compromisos con el gobierno de turno.

Jamás advirtió el castigo y el maltrato que sufren los empleados públicos que no comulgan con el poder (no los del gremio mayoritario). Tampoco dice nada de la creciente inseguridad en todas las localidades (porque acá en Río Negro también te roban, no sólo en Brasil cuando te vas de vacaciones), mucho menos de los internos que siguen muriendo en los establecimientos carcelarios, ni de las habituales fugas en cárceles y comisarías (muy buena la foto con Di Giácomo). Ni siquiera ha tomado postura pública a partir del reciente fallo por la desaparición de Marita Verón, que mereció el repudio de todas las organizaciones de Derechos Humanos. Después se rasga las vestiduras contra la trata de personas, la violencia de género y el maltrato laboral.

Y la seguridad vial y los operativos de prevención?, Y la salud pública? Y el medio ambiente?. Nada ha dicho de la megaminería, del PCB en Sierra Grande o del Tren de Potasio. La renegociación petrolera también es palabra prohibida para esta Defensora del Pueblo. Tampoco sabemos que piensa acerca del reclamo de Unter en procura de la suspensión de la aplicación de la Resolución 35/13 y la creación de espacios institucionales para su discusión (como corresponde) con la comunidad en las escuelas. Sin embargo destaca “la predisposición del Ministerio de Educación” (?).

Irónicamente ha pedido a los funcionarios del Ejecutivo que no se enojen cuando les pregunte algo… (porque va de buena onda,  ja, ja…). Resulta evidente que la idea rectora ha sido desmantelar la Defensoría del Pueblo (para que nadie estorbe), y mantener un perfil tan bajo que pase desapercibido. Evidentemente lo está logrando, y no gratuitamente. Ahora entiendo por qué me echaron: porque sabía hacer mi trabajo. Pero les anuncio que van a tener que reincorporarme y vamos a tener que convivir. Ah!, por favor que alguien averigüe cuántas nuevas designaciones hizo en la Defensoría del Pueblo, qué saben hacer y cuánto van a cobrar. Muchos contratados… Vamos a ver qué dice en su informe in voce, ya sabemos que la van a cuidar como muñeca de porcelana.

JORGE SAEZ. ABOGADO (legajo Nº 48 DPRN). DNI 17.506.174

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