Río Negro toma el control de rutas nacionales y avanza por el regreso del Tren del Valle

Weretilneck firmó con Nación los acuerdos para asumir progresivamente la gestión de las rutas 22 y 151 y recuperar el servicio ferroviario del Alto Valle. La Provincia plantea un esquema de largo plazo para definir su infraestructura y conectividad

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Río Negro dio este lunes un paso que modifica el esquema de transporte de la provincia: asumirá progresivamente la gestión de las rutas nacionales 22 y 151 y avanzará en la recuperación del Tren del Valle, a partir de los acuerdos firmados por el gobernador Alberto Weretilneck con el jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo. Las transferencias no serán inmediatas, sino que se desarrollarán por etapas y estarán acompañadas por obras, planificación y un proceso de transición administrativa y operativa.

Los convenios representan un cambio en la relación que la Provincia mantuvo durante décadas con el Estado nacional en materia de infraestructura vial y ferroviaria. Weretilneck definió el paso como “histórico” y sostuvo que, por primera vez, Río Negro tendrá capacidad directa para decidir sobre el mantenimiento y la recuperación de corredores estratégicos para la circulación de personas y la producción.

“Es la primera vez en la historia de nuestra provincia que vamos a decidir nosotros lo que pasa con nuestras rutas y con nuestras vías”, afirmó el gobernador, quien recordó que durante décadas la provincia dependió de decisiones tomadas en Buenos Aires y atravesó, según sus palabras, situaciones de “destrato, olvido y marginalidad”.

El nuevo esquema para las rutas 22 y 151 tendrá una vigencia de 20 años. Durante ese período, Vialidad Rionegrina asumirá de manera gradual las competencias operativas definidas en el acuerdo y podrá ejecutar obras, recuperar calzadas, realizar conservación y mantenimiento e intervenir sobre banquinas, accesos, colectoras, puentes, rotondas, señalización e iluminación.


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La transferencia se hará tramo por tramo, a medida que cada sector quede liberado de contratos y obligaciones nacionales. La Provincia no asumirá automáticamente deudas, reclamos, certificados impagos, contratos ni contingencias correspondientes al pasado. Antes de incorporar cada tramo, Vialidad Nacional deberá entregar proyectos, estudios, relevamientos, planos y antecedentes.

La primera etapa contempla la recuperación de aproximadamente 305 kilómetros de sectores que queden liberados, con trabajos vinculados con calzadas, banquinas, señalización, seguridad vial y mantenimiento. Para sostener esas intervenciones se proyecta un financiamiento de hasta 60 millones de dólares.

Entre las obras consideradas prioritarias aparecen la finalización de la rotonda de las rutas 22 y 250 en Choele Choel, las tareas de reacondicionamiento sobre la Ruta 151 entre Barda del Medio y Catriel y la intervención en el sector de Puente 83, en Cipolletti. Weretilneck también mencionó como prioridad el puente ferroviario ubicado en Cipolletti.

Pero el acuerdo no está pensado solamente para atender el deterioro existente. En paralelo, Río Negro firmó un convenio con el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para comenzar a diseñar, junto con Neuquén, el sistema vial que necesitará el Alto Valle durante las próximas décadas. El estudio incluirá el crecimiento del tránsito, nuevas colectoras, accesos, variantes, conexiones entre ambas provincias y la vinculación con Vaca Muerta.


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El gobernador planteó que ese trabajo permitirá pasar de la atención de las urgencias a una planificación de largo plazo. “Vamos a hacer lo que nunca hizo la Nación, lo que nunca hizo Buenos Aires: planificar, pensar y diseñar”, sostuvo al referirse al futuro de la conectividad regional.

En paralelo con la transferencia de las rutas, el Gobierno provincial inició el proceso para recuperar el Tren del Valle y volver a conectar por ferrocarril las localidades rionegrinas del Alto Valle con Neuquén. El acuerdo establece un período de transición de hasta 120 días, durante el cual deberán organizarse los aspectos técnicos, administrativos y operativos antes de la firma del Acta de Inicio Efectivo.

La operación quedará a cargo de Tren Patagónico, que durante esa etapa deberá trabajar en el diagnóstico y reparación del material rodante, la recuperación de estaciones y apeaderos, la adecuación de pasos a nivel y sistemas de seguridad y la revisión de la infraestructura ferroviaria. También será necesario recuperar la conexión sobre el río Neuquén y coordinar las condiciones de circulación con la provincia vecina.

El servicio comenzará cuando estén cumplidas las condiciones técnicas, operativas, legales y de seguridad. La planificación toma como referencia el corredor Chichinales-Cipolletti, de 93,8 kilómetros y 13 estaciones, con continuidad hacia Neuquén y vinculación con el servicio que actualmente llega hasta Plottier.


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La demanda para recuperar el tren también aparece como uno de los argumentos del Gobierno provincial. Según una encuesta realizada a 384 usuarios del transporte colectivo, el 90% manifestó que consideraría utilizar el servicio y más del 90% expresó estar de acuerdo con una conexión ferroviaria entre las localidades rionegrinas y Neuquén.

La recuperación del tren está planteada además como una alternativa frente a la presión que soportan actualmente las rutas 22 y 151. “El Alto Valle ya funciona como una sola región y necesita un sistema de transporte que acompañe esa realidad. El tren debe volver a unir a trabajadores, estudiantes y familias”, había señalado Weretilneck al explicar el acuerdo.

El gobernador vinculó ambos convenios dentro de una misma estrategia de infraestructura. La recuperación de las rutas y el regreso del servicio ferroviario forman parte, según el planteo provincial, de un esquema destinado a ordenar la movilidad, integrar el Alto Valle y acompañar la transformación productiva y energética de Río Negro.

Weretilneck también puso el foco en el costo humano de los años de deterioro vial. “Todos sufrimos el dolor de una persona que fallece en la ruta, de aquellos que nunca más volvieron a ser felices, del tiempo que perdemos y el miedo que nos da subirnos a las rutas”, afirmó.


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En ese sentido, sostuvo que asumir la gestión implica aceptar una responsabilidad que hasta ahora estaba en manos nacionales. “Podíamos seguir esperando o hacernos cargo. Preferí asumir el riesgo”, señaló, y admitió que el proceso demandará tiempo, recursos y profesionales para atender las necesidades más urgentes y, al mismo tiempo, construir una planificación de largo plazo.

“No se resuelve de un día para otro”, remarcó el gobernador al referirse al estado de las rutas y a los años de deterioro acumulado. La Provincia anticipó que deberá avanzar progresivamente sobre los distintos tramos y que las primeras intervenciones estarán concentradas en los sectores considerados prioritarios.

El nuevo esquema también supone una modificación en la capacidad de decisión provincial. “A partir de ahora, la decisión de qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo está en nuestras manos”, afirmó Weretilneck, quien cerró su mensaje con una definición que sintetiza el sentido político que el Gobierno le atribuye a los acuerdos: “Nuestros temas los resolvemos los rionegrinos”.

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