La reducción de horas de guardia y la falta de personal estarían profundizando las dificultades operativas en el hospital Zatti de Viedma. Distintas áreas funcionan con recursos limitados y creciente demanda. La situación impacta tanto en la cobertura de servicios como en la organización interna, con tareas básicas que se sostienen con menor cantidad de horas y personal.
Según explicó la secretaria adjunta de la Asociación Sindical de la Salud Pública de Río Negro (ASSPUR), Marisa Albano, el escenario responde a una resolución reciente que redujo los topes de guardia para trabajadores de la Ley 1844 —que incluye personal administrativo, de servicios generales, mucamas y choferes—, lo que derivó en un recorte de horas y complicaciones en la dinámica laboral. “Se hacen las tareas básicas, pero se bajó el número de horas en la mayoría de las áreas”, indicó.
La dirigente detalló que, además, no se concretó la creación de cargos de jefatura comprometidos por el área de Función Pública. Esos roles, que históricamente se cubrían mediante horas extras, continúan sin formalización. “Si no hay cargo, no hay pago”, resumió, al describir una situación que, según señaló, desalienta la continuidad de funciones de gestión dentro del hospital.
El recorte de horas también afecta la capacidad de respuesta frente a la falta de personal. Albano indicó que el sistema sanitario provincial cuenta con alrededor de 2.000 trabajadores menos, lo que obliga a cubrir servicios con guardias que ahora tienen límites más estrictos. Como ejemplo, mencionó que en el área de mantenimiento el tope mensual pasó de 80 a 50 horas por agente, lo que reduce la capacidad de realizar tareas esenciales, especialmente en épocas de mayor demanda.
En paralelo, advirtió que la falta de personal se refleja en la cobertura diaria. En algunos casos, trabajadores de mantenimiento han debido asumir tareas de mucamas, y en enfermería se estima un déficit de entre 40 y 55 agentes. “Se prioriza la atención del paciente, pero con escaso personal se vuelve muy complejo”, sostuvo.
La situación también se vincula con la disponibilidad de recursos e infraestructura. Albano mencionó problemas en áreas clave como el lavadero, que funciona desde hace años sin agua caliente, y equipos deteriorados que no han sido reemplazados. A esto se suma la reducción de profesionales en especialidades médicas: el hospital cuenta actualmente con una sola neumonóloga, dos oftalmólogos y menos farmacéuticos que años anteriores.
En este contexto, la demanda continúa en aumento. El hospital Zatti, como centro de referencia regional, absorbe la atención de una población amplia, incluyendo casos complejos de la zona atlántica donde, según indicó, faltan especialistas como pediatras y ginecólogos. “No hay nada en la región y todo recae en este hospital”, afirmó.
Otro de los puntos señalados es el retraso en la percepción de recursos económicos. Según Albano, el establecimiento estaría recibiendo una porción reducida de su presupuesto, lo que condiciona la compra de insumos y el funcionamiento general. Además, mencionó demoras en los pagos vinculados a obras sociales, lo que también impacta en el financiamiento.
El impacto de estas medidas comenzaría a reflejarse con mayor claridad en los próximos meses, cuando se liquiden las guardias bajo los nuevos topes. Mientras tanto, desde el sector advierten sobre dificultades crecientes para sostener la atención y la organización en un hospital que continúa funcionando con limitaciones estructurales y de recursos humanos.
25 marzo 2026
Viedma