Lo que no une la política, lo unió el INVAP

El festejo por los 50 años de la empresa tecnológica rionegrina reunió en una misma escena a Weretilneck, Pesatti, Carreras y Massaccesi, protagonistas de distintas internas, distanciamientos y etapas de la política provincial

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Hay fotos que pueden contar más que varios discursos. La celebración por los 50 años de INVAP, realizada en el salón del Casino del Río de Viedma, consiguió algo que la política rionegrina viene teniendo dificultades para lograr: sentar en un mismo lugar y, por un rato, bajo una misma consigna, a dirigentes que transitan caminos políticos cada vez más alejados.

El encuentro tuvo como anfitriones al presidente del directorio de INVAP, Vicente Campenni, y al gerente general y CEO de la empresa, Darío Giussi, además de integrantes del directorio y referentes de la compañía. La celebración estuvo atravesada por la historia y el presente de una empresa que nació hace medio siglo en Río Negro y que hoy cuenta con más de 1.800 trabajadores y trabajadoras, más de 1.000 proyectos concretados y actividad en distintos mercados tecnológicos.

Pero la particularidad de la noche estuvo también en las presencias políticas. Alberto Weretilneck, gobernador de Río Negro, compartió el festejo con su esposa, Andrea Confini, secretaria de Energía de la provincia; con el vicegobernador Pedro Pesatti; con la exgobernadora Arabela Carreras y con el exgobernador radical Horacio Massaccesi. Una postal difícil de imaginar alrededor de una misma mesa si el motivo del encuentro hubiera sido una reunión estrictamente partidaria.

La escena adquirió otro significado cuando llegó el momento de los discursos. Campenni y Giussi repasaron distintos momentos de la trayectoria de INVAP, sus desarrollos tecnológicos, el crecimiento de la empresa y el papel de quienes forman parte de la compañía. También se proyectó un video en el que trabajadores y trabajadoras de INVAP fueron parte del relato sobre estas cinco décadas de desarrollo tecnológico.

Y entonces apareció la particularidad política de la noche. Weretilneck tomó el micrófono y fue invitando a subir al escenario a dirigentes que hoy no transitan precisamente el mismo camino político. Primero fue el turno de Pesatti, después el de Carreras y también tuvo su espacio Massaccesi. Los tres hablaron ante un auditorio que, además de celebrar a INVAP, terminó asistiendo a una pequeña tregua institucional entre dirigentes de procedencias y posiciones diferentes.

El caso de Pesatti tiene una lectura especialmente particular. El vicegobernador mantiene desde el año pasado un marcado distanciamiento político con Weretilneck, profundizado cuando el gobernador decidió que Facundo López encabezara la lista de Juntos Somos Río Negro para el Senado en las elecciones nacionales de 2025. Pesatti esperaba ocupar ese lugar y, tras conocerse la decisión, cuestionó públicamente la determinación y sostuvo que había sido dejado afuera por sus ideas.

La diferencia entre ambos también quedó marcada por sus posiciones frente al gobierno nacional. Mientras Pesatti construyó una postura abiertamente crítica hacia Javier Milei, esa no fue la línea adoptada por Weretilneck, una diferencia que atravesó la discusión por las candidaturas nacionales y terminó profundizando el quiebre entre quienes hasta entonces compartían la conducción del gobierno provincial.

Con Carreras la historia es diferente, pero tampoco exenta de capítulos políticos. La exgobernadora llegó a ser candidata de Juntos Somos Río Negro para la intendencia de Bariloche en 2023 después de una interna en la que su postulación encontró resistencias dentro del propio oficialismo. Durante aquellas semanas, incluso se especuló con una ruptura y con la posibilidad de que buscara competir por fuera de JSRN.

Finalmente hubo acuerdo y Carreras encabezó la lista oficialista, pero aquel proceso dejó expuestas diferencias que excedieron una candidatura municipal. La relación política entre la exgobernadora y el espacio que había encabezado su llegada a la Gobernación quedó atravesada por esas tensiones, que con el paso del tiempo terminaron alejándola de la estructura partidaria.

A ellos se sumó Massaccesi, radical y exgobernador de Río Negro, representante de otra etapa política de la provincia y de una fuerza que durante años fue protagonista central de la vida institucional rionegrina. Su presencia completó una escena en la que convivieron generaciones, partidos y espacios políticos que difícilmente hubieran compartido escenario por iniciativa propia.

En medio de esas diferencias apareció INVAP como un punto de encuentro. La empresa, que este año celebra sus cinco décadas, reivindica una trayectoria vinculada al desarrollo tecnológico argentino y rionegrino, con proyectos en áreas como nuclear, espacial, defensa, seguridad, ambiente y sistemas médicos. Su propio modelo de funcionamiento está basado en transformar conocimiento científico y tecnológico en proyectos concretos y competir en mercados de alta exigencia.

Por eso la foto de la noche tuvo una segunda lectura. La política no consiguió juntarlos, pero INVAP sí. Y lo hizo sin necesidad de una mesa de negociación, una lista electoral ni un acuerdo partidario: alcanzó con celebrar los 50 años de una empresa que forma parte de la historia tecnológica de Río Negro, como lo señalaron todos y cada uno de los que subieron al escenario.

Durante el cóctel, además, la discusión política quedó por un rato corrida del centro. La empresa ocupó ese lugar con sus proyectos, sus trabajadores y trabajadoras, sus desarrollos y una historia que atraviesa distintos gobiernos provinciales y nacionales. Una historia en la que, al menos por una noche, hubo lugar para que convivieran en una misma postal el gobernador, su vice distanciado, una exgobernadora alejada de la conducción partidaria y un exmandatario radical. Los cuatro bajo una coincidencia discursiva: a INVAP se lo cuida y se lo defiende.

Y quizás allí estuvo la verdadera curiosidad del festejo. En una provincia acostumbrada a que las diferencias políticas se hagan notar incluso entre quienes comparten espacio, los 50 años de INVAP terminaron produciendo una imagen que la rosca política todavía no pudo conseguir: todos juntos, aunque fuera por unas horas, para celebrar algo que excede las internas y los calendarios electorales.

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