La supervisora de Nivel Medio de la Zona II del Valle Inferior, María Clara Busso, aseguró que las situaciones de violencia que se registran en las escuelas no pueden analizarse de manera aislada, sino como parte de un contexto social más amplio. “No es violencia escolar: es violencia social que se expresa en la escuela”, afirmó.
Busso planteó que, si bien los conflictos entre estudiantes existieron históricamente, en la actualidad adquieren nuevas dimensiones. “Hay situaciones que siempre pasaron, pero ahora tienen otra escala. La exposición en redes sociales, por ejemplo, amplifica todo y genera una doble afectación en quienes atraviesan esos episodios”, explicó.
La supervisora destacó durante una entrevista en el programa Raíz Informativa, que conduce Pedro Caram que la escuela debe ser un espacio de contención y cuidado, pero reconoció que ese objetivo se ve tensionado por múltiples factores externos. “Lo que les pasa a nuestros niños, niñas y adolescentes tiene que ser prioridad para todos. La escuela sola no puede, porque lo que ocurre dentro tiene que ver con lo que pasa afuera”, sostuvo.
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En ese sentido, señaló que las condiciones sociales actuales inciden directamente en la convivencia escolar. Mencionó situaciones de vulnerabilidad, desigualdad, consumo problemático y contextos familiares atravesados por dificultades económicas. “Hay chicos que están solos muchas horas o viven situaciones muy complejas en sus casas, y eso impacta en cómo se vinculan”, indicó.
Busso también cuestionó los discursos públicos que, según planteó, van en sentido contrario a los valores que se intentan promover en las instituciones educativas. “Trabajamos para enseñar respeto, escucha y convivencia, pero muchas veces vemos en otros ámbitos sociales expresiones que contradicen eso. Es ir contra la corriente”, expresó.
En relación al uso de la tecnología, remarcó que representa un desafío central en las escuelas secundarias. Confirmó que, en los establecimientos de la zona, el uso del celular no está permitido durante la jornada escolar, salvo con fines pedagógicos. “Es un gran problema. Cuando no hay un uso educativo, muchas veces aparece vinculado a situaciones de agresión, ciberbullying o exposición”, explicó.
A la par, advirtió sobre la falta de recursos para abordar estas problemáticas. “Hoy tenemos más situaciones complejas con menos herramientas. Se han discontinuado programas que acompañaban a las escuelas y eso se siente”, señaló.
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Otro de los puntos que marcó fue el impacto de este contexto en los docentes. “Estamos en doble riesgo: físico y de salud mental. Hay situaciones que nos exceden y que muchas veces nos colocan como únicos responsables”, afirmó, al tiempo que remarcó el aumento de licencias y el desgaste en el sector.
Finalmente, Busso insistió en la necesidad de una respuesta colectiva. “Esto requiere del compromiso de todos: familias, Estado, sistema educativo, justicia y también los medios. Si no lo miramos de manera integral, nos ponemos todos en riesgo”, concluyó.

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12 abril 2026
Río Negro