(*) Por Ricardo Carlovich
En torno al
inocuo debate instalado sobre los hechos acaecidos en Marzo de 1827 en la
desembocadura del río Negro donde aparece en disputa la titularidad de la
proeza bélica, es oportuno destacar un concepto que hasta ahora, si bien
subyace, se ha olvidado.
Y es el concepto
de Patria.
Parece de
Perogrullo pero es necesario distinguir ese concepto que en definitiva es el
que une a un pueblo organizado por sus lazos culturales e históricos en su
concepción de Nación.
No puede existir
la “nacionalidad” sin un sentido patriótico del terruño común.
Ahora bien,
ocurre que se ha acentuado una especie de localismo con preceptos actuales sin
entender que el suceso histórico no es historia si no se lo pasa por el tamiz
del tiempo y lugar.
Qué eran las hoy
Carmen de Patagones y Viedma en 1827? Apenas un poblado de sólo 48 años de
existencia al amparo de un Fuerte a manera de avanzada en la hoy Patagonia
Muchos de sus
habitantes, sin diarios ni radios ni tik-tok, siquiera sabían que un tal
Francisco de Viedma que los había fundado ya había muerto en Cochabamba.
Los escarceos
bélicos, más los encontronazos de zapa junto a la Batalla, sucesos que van
desde el 28 de febrero hasta el 7 de marzo de 1827, involucraron a los
pobladores del enclave instalados a uno y otro lado del río.
La trémula
valentía del Corsario Fiori y sus Negros libertos en la Baliza de la margen
norte es hermana patriótica del galope frenético de Don Alvarez (luego Juez de
Paz de Patagones y fundador de San Isidro) y sus improvisados dragoniantes que
desde los médanos en el hoy Pescadero de El Cóndor evitaron un desembarco en la
orilla sur de la desembocadura.
A unos y a otros,
como a Molina y sus 16 lanceros, como a las viejas del paraje vestidas de
hombre con palos que simulaban fusiles, los movilizaba la defensa del terruño,
sus bienes, sus hijos, su vida.
Es decir, su
Nación que, hecha sentido, es la Patria.
Mercedes del
Carmen (las hoy Patagones y Viedma) es junto a la Vuelta de Obligado las dos
únicas batallas por la soberanía argentina dentro de su espacio continental.
La otra, mucho
más reciente, es Malvinas pero de carácter insular.
Ergo, pretender
que nadie más que algunos por una cuestión de domicilio puedan organizar,
homenajear o referenciar una gesta
nacional es como si los habitantes de San Pedro, a 18 kilómetros de la Vuelta
de Obligado, sean los únicos que puedan conmemorar el Día de la Soberanía
Nacional cada 20 de noviembre.
O que el 25 de
Mayo sea sólo Fiesta Cívica para los porteños porque fue en su Cabildo donde se
gritó Libertad.
El soldado negro
Felipe la Patria fue uno de los héroes del combate del 7 de marzo de 1827, en
la Batalla del Cerro de la Caballada.
Murió longevo, a
los 104 años, en 1892.
En 1879, al
desfilar por la calle que hoy lleva su nombre en el Casco Histórico de
Patagones, Julio Argentino Roca lo invitó a compartir honores.
A Roca,
precisamente, se lo condena en la historia por su relación con originarios y
negros.
Pero sabía lo que
ese hombre Negro había hecho por su Patria, la misma que cobijaba a los dos.
Las ideas y
ánimos coyunturales sirven para un duelo personal o para flashes de fama en
redes y Medios o, incluso, para ganar una elección.
La Patria, con sus efemérides y sentimiento, es otra cosa
(*) Director General de Prensa y Protocolo - Concejo Deliberante de Viedma
1 noviembre 2026
Opinion