La serie sobre Moria Casán se convirtió en uno de los fenómenos audiovisuales del momento y detrás de esa producción está un maragato: Javier Van de Couter, director, escritor y showrunner de la ficción. Desde Buenos Aires, donde ambos están radicados, mantuvo una extensa charla con la periodista Carolina Fernández, también nacida en Carmen de Patagones, en AM 990 Radio Splendid, en la que repasó el proceso creativo y el significado de haber llevado a la pantalla la vida de una figura que considera mucho más que un ícono del espectáculo.
“Fue muy inspirador todo el proceso”, expresó Van de Couter al hablar de las repercusiones que comenzó a tener la serie. Destacó que la emoción que despierta en quienes la ven también fue una experiencia compartida por el equipo durante la creación de la producción, desde los primeros trabajos con los libros junto a Martín Vattenberg y Dona Tefa hasta el contacto permanente con Moria, que funcionó como una referencia fundamental para construir el relato.
“Siempre estuvimos en contacto con ella para escribir, para un ida y vuelta”, explicó el director, y señaló que Moria se convirtió en una suerte de “faro” durante todo el proceso creativo.
Uno de los grandes desafíos fue decidir cómo representar distintas etapas de la vida de la protagonista. Van de Couter contó que desde el comienzo estuvo presente la idea de trabajar con tres actrices y no con una sola. Así llegaron Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth, quienes interpretan diferentes momentos de la vida de Moria.
“Siempre fueron como estados”, explicó. La decisión, agregó, tenía que ver con que Moria “también fue muchas Morias”, porque a lo largo de su carrera fue mutando, transitando y transformándose. Por eso consideró más interesante que esas distintas etapas estuvieran representadas por tres actrices de características diferentes.
El director destacó especialmente el trabajo de las tres protagonistas y la entrega que tuvieron durante el rodaje. En particular, se refirió a Sofía Gala, quien interpreta a su propia madre, y consideró que esa circunstancia aportó una sensibilidad especial a la serie.
“Por representar y por interpretar a su mamá, siento que le dio a la serie una capa que vino con ella”, sostuvo Van de Couter, quien definió ese encuentro con la actriz como una experiencia especialmente valiosa para un director.
La conversación también permitió conocer una de las características que el realizador considera centrales en su trabajo: la dirección de actores. “Las actrices y los actores son mis aliados, y también es lo que más me divierte y lo que más me inspira”, afirmó.
Para Van de Couter, la actuación es un arte complejo que permite explorar múltiples dimensiones y construir personajes desde lugares inesperados. En ese sentido, destacó el trabajo realizado junto a Siciliani, Roth y también la propia Moria, a quien tuvo que dirigir en determinadas escenas.
“Me parece raro dirigir a Moria”, reconoció entre risas, aunque inmediatamente valoró la experiencia de trabajar con cuatro mujeres de enorme presencia. “Esas cuatro mujeres tan poderosas” terminaron construyendo algo que, a su entender, “excede a cualquier persona”, porque Moria ya se transformó en un ícono.
Pero justamente allí aparece una de las claves de la serie: no se trata solamente de contar quién es Moria Casán, sino de mostrar una manera de enfrentarse a la vida. Van de Couter explicó que durante el proceso creativo comenzó a hablar de una suerte de “lógica casanesca”, una forma particular de pensar y resolver las situaciones que les servía para construir escenas, estructura y relato.
“Moria es como una manera de estar en el mundo”, resumió.
Esa perspectiva también permitió abordar una de las dimensiones más fuertes de la producción: su vínculo con la diversidad. El director señaló que la serie fue concebida desde una mirada que reconoce la cercanía histórica de Moria con la comunidad y con las luchas por la diversidad.
“Estar en contacto todo el tiempo con esa forma de pensar, con esa forma de actuar, de resolver, fue muy inspirador”, explicó. En ese proceso, dijo, apareció naturalmente una mirada que atraviesa la producción y que permitió construir “esta Moria” desde un lugar particular.
Van de Couter coincidió además con la caracterización de la serie como una producción queer y destacó que esa mirada también está relacionada con la historia de la propia Moria. Fernández recordó durante la entrevista que la artista no solamente estuvo cerca de la diversidad, sino que también “puso el cuerpo” y acompañó a muchas personas en momentos particularmente difíciles.
Para el director, esa dimensión forma parte del filtro con el que se decidió qué contar y qué dejar afuera. “Nos divierte contar esta Moria también”, afirmó, celebrando que esa mirada haya podido materializarse y que “se note y se respire”.
Una serie en un momento particular
La conversación también se detuvo en el contexto en el que se estrenó la producción. Fernández destacó que Van de Couter suele asumir una mirada política sobre el mundo en sus trabajos y recordó otras de sus producciones, entre ellas Mía e Implosión, vinculadas a distintas problemáticas sociales.
El director reconoció que el estreno se produce en un momento complejo para la cultura y consideró que la serie puede funcionar como una bocanada de aire frente a ese escenario.
“Viene bien esa bocanada de aire rosa por la ciudad”, expresó, en referencia al universo visual y simbólico de la producción. También señaló que la cultura está siendo “reatacada” y que, en ese contexto, resulta especialmente significativo que una producción de estas características pueda llegar al público.
Para Van de Couter, el éxito de la serie también demuestra la capacidad de la cultura y del trabajo audiovisual para generar resultados concretos. Se trata, remarcó, de un trabajo que involucra a un equipo profesional enorme y que logró trascender las fronteras del país.
“En definitiva es eso lo que queremos, es eso lo que sabemos hacer”, afirmó. Y celebró que la coincidencia entre el momento, el trabajo realizado y la recepción del público haya generado “mucha felicidad”.
Al momento de definir qué le dejó el proyecto, el realizador volvió sobre una idea que atraviesa toda la serie: la inspiración.
“Lo que me deja es inspiración pura, de que hay que ir por ahí cuando uno siente que es por ahí”, sostuvo.
También habló de la necesidad de asumir riesgos y confiar en las propias decisiones. Para Van de Couter, Moria siempre fue una figura de avanzada, alguien que se animó a hacer cosas diferentes a lo largo de su carrera.
Y recuperó una de las ideas que sintetizan esa filosofía de vida: “Cuando me caigo en el barro, me levanto y huelo a rosas”. Para el director, esa frase resume la resiliencia que encontró en Moria y que terminó convirtiéndose también en una de las enseñanzas que le dejó la serie.
Más allá de la ficción, el vínculo entre Van de Couter y Fernández atravesó buena parte de la entrevista. Ambos se conocen desde toda la vida y comparten el origen maragato, aunque sus caminos profesionales los llevaron a radicarse en Buenos Aires.
Fernández destacó la relación que Van de Couter logró construir con el enorme equipo de trabajo y recordó la emoción que le produjo ver a sus padres, a su sobrino Fausto y a otras personas cercanas durante el estreno. También resaltó las palabras de afecto que recibió el director de parte de Moria, Sofía Gala, Griselda Siciliani y Cecilia Roth.
“Eso habla también de una forma de estar en el mundo que, más allá de la que incorporaste con Moria, vos la traés con vos desde siempre”, le dijo durante la entrevista.
Van de Couter respondió con la misma cercanía y definió como “muy especial y muy hermoso” poder compartir esa conversación con una amiga a la que conoce “de toda la vida”.
Así, detrás del fenómeno de la serie aparece también una historia maragata: la de un director nacido en Carmen de Patagones que llevó a la pantalla la vida de una de las figuras más reconocidas de la cultura popular argentina y que hoy disfruta de la repercusión de una producción que, más allá de contar la historia de Moria Casán, propone una particular manera de mirar la vida: asumir riesgos, desdramatizar, levantarse del barro y volver a las rosas.
16 agosto 2026
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