Dieciocho años después del asesinato de Atahualpa Martínez Vinaya, el pedido de justicia volvió a escucharse ayer frente al edificio judicial de Viedma, en una nueva convocatoria que reunió a familiares, organizaciones sociales y vecinos que acompañan desde hace años el reclamo por el esclarecimiento del crimen.
La movilización estuvo atravesada, como sucede desde hace unos años, por la ausencia de Julieta Vinaya, madre de Atahualpa, quien falleció en 2022 luego de dedicar gran parte de su vida a exigir justicia por la muerte de su hijo.
Durante el acto, su hermano Ricardo Vinaya destacó el acompañamiento de la comunidad y remarcó que la memoria de Atahualpa continúa vigente a pesar del paso del tiempo. “No hemos perdido la memoria, al contrario, la seguimos multiplicando”, expresó frente al Palacio de Justicia.
El caso de Atahualpa Martínez Vinaya sigue siendo uno de los hechos más resonantes de la historia reciente de Río Negro. El joven fue asesinado en junio de 2008 y, pese a las investigaciones y a la realización de dos juicios, el crimen continúa sin responsables condenados, una situación que mantiene abierto el reclamo de familiares y organizaciones de derechos humanos.
Ricardo Vinaya recordó que la lucha impulsada durante años por Julieta Vinaya no terminó con su fallecimiento. Señaló que otras personas y nuevas generaciones continúan sosteniendo el pedido de verdad y justicia. “Seguimos nosotros y seguirán otras generaciones”, afirmó.
Durante la actividad también se evocó la figura de Atahualpa, a quien describieron como un joven comprometido con la solidaridad, con una fuerte vinculación con sus raíces de pueblos originarios y con una mirada esperanzadora sobre el futuro.
La referencia a Julieta estuvo presente durante toda la jornada. Ricardo la recordó como una mujer profundamente comprometida con los demás y con una enorme capacidad de acompañamiento. Su nombre continúa siendo una referencia inseparable de la lucha que durante años mantuvo vigente el caso en la agenda pública.
Bajo la consigna de mantener vivos los sueños y las convicciones de Atahualpa, familiares y allegados insistieron en que el paso del tiempo no modificó el reclamo central: conocer quiénes fueron los responsables del asesinato y por qué, después de 18 años, el caso sigue sin una resolución judicial definitiva.
La convocatoria volvió a poner en escena una demanda que atraviesa a distintos sectores de la comunidad viedmense y que, casi dos décadas después del crimen, continúa encontrando respaldo en quienes consideran que la búsqueda de justicia para Atahualpa Martínez Vinaya sigue siendo una deuda pendiente.
17 junio 2026
Viedma