La búsqueda del tripulante desaparecido tras el hundimiento de un pesquero en el Golfo San Matías fue oficialmente cerrada luego de que se detectara el casco de la embarcación a 109 metros de profundidad y se descartara la posibilidad de hallarlo con vida. La decisión puso fin a más de 72 horas de rastrillajes intensivos en aguas rionegrinas.
El siniestro había ocurrido el miércoles pasado, cuando las embarcaciones “Marina Z” y “Heleno A” navegaban en convoy desde el muelle de San Antonio Oeste con destino al puerto de Quequén. Durante la travesía, el “Heleno A” sufrió un incidente que derivó en su hundimiento, lo que activó un operativo SAR (búsqueda y rescate) encabezado por la Prefectura Naval Argentina.
El despliegue incluyó guardacostas, un helicóptero con base en Viedma, un avión proveniente de Comodoro Rivadavia y la colaboración de otras embarcaciones que se encontraban en la zona. Los tripulantes que lograron ser rescatados fueron asistidos en tierra y se encontraban en buen estado general, mientras que uno de ellos permanecía desaparecido.
Entre el domingo y el lunes se resolvió cerrar la búsqueda activa luego de que, mediante instrumental específico, se lograra detectar el buque hundido en el lecho marino. En base a los testimonios recabados entre las tripulaciones, se presume que el trabajador marítimo se encontraría en el interior de la nave.
Las mismas fuentes señalaron que la profundidad a la que quedó el pesquero, las condiciones del agua y el tiempo transcurrido desde el naufragio fueron variables centrales en la evaluación. A esa distancia bajo el nivel del mar, además, las tareas de eventual recuperación resultan complejas con los medios disponibles.
En los primeros días del operativo, el prefecto principal Fernando Rodríguez, jefe del servicio de tráfico marítimo, había advertido públicamente sobre los límites técnicos de la búsqueda. En diálogo con Río Negro Radio, explicó que los procedimientos se ajustan a manuales internacionales que establecen parámetros en función de factores como la temperatura del agua, las horas transcurridas y los posibles elementos de supervivencia.
“Desde el momento en que ocurrió el hecho hasta hoy han pasado una cantidad de horas en las cuales ya tenemos que tener en cuenta que la posibilidad de encontrar una persona con vida no son reales”, había señalado Rodríguez. También detalló que el área de rastrillaje se amplió progresivamente: de una milla náutica inicial se pasó a una zona de 15 por 15 millas náuticas.
Además del patrullaje en superficie y de los vuelos de reconocimiento, se incorporaron equipos especializados para explorar el fondo marino, entre ellos un ROV con cámara y un sonar de barrido lateral. Esos recursos permitieron ubicar el casco del “Heleno A” a gran profundidad, un dato que terminó siendo determinante para cerrar la fase de búsqueda con vida.
El desenlace impactó en la comunidad marítima de la región, que siguió de cerca cada instancia del operativo en el Golfo San Matías. La investigación sobre las circunstancias del hundimiento continúa en curso.
Foto gentileza Diario Río Negro

4 marzo 2026
Río Negro