Verano 2026: el turista gasta con cautela y prioriza experiencias concretas

El consumo se concentra en estadías más cortas, decisiones de último momento y propuestas con alto valor agregado, según un relevamiento nacional del sector pyme

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El inicio de la temporada de verano 2026 confirma un cambio sostenido en el comportamiento del turismo interno: los viajes no se detienen, pero el gasto se vuelve más selectivo, las estadías son más flexibles y las decisiones se toman cada vez más cerca de la fecha de salida. El impacto económico sigue siendo relevante en muchas plazas del país, aunque con fuertes diferencias entre destinos y una mayor dependencia de eventos, experiencias y propuestas puntuales.

De acuerdo con un informe difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el patrón dominante durante la primera quincena de enero muestra a un turista prudente, que controla su presupuesto diario, compara precios y prioriza experiencias específicas por sobre consumos generalizados. En ese marco, el gasto no desaparece, sino que se concentra en rubros clave como alojamiento, gastronomía seleccionada y actividades recreativas o de naturaleza.


Los datos relevados indican que, en gran parte del país, el gasto promedio diario por persona se ubicó entre los 70.000 y los 100.000 pesos. En provincias como Entre Ríos, por ejemplo, el gasto diario estimado alcanzó los 96.960 pesos, mientras que en Chascomús se ubicó en torno a los 97.000 pesos, confirmando el peso económico de las escapadas cortas cuando hay volumen y rotación. En Río Negro, los valores oscilaron entre 70.000 y 85.000 pesos, combinando destinos de mayor permanencia con otros de tránsito regional.

En ciudades con una oferta urbana más amplia, el consumo diario mostró niveles más elevados. En Santa Fe capital, el gasto promedio estimado trepó a los 219.000 pesos por persona y por día, impulsado por la gastronomía, los eventos de playa, la agenda cultural y los costos asociados al transporte. Estos registros reflejan cómo el tipo de destino y la diversidad de actividades inciden directamente en el nivel de desembolso del visitante.


Los valores más altos se registraron en destinos con productos turísticos de alta tracción. En Puerto Iguazú, el gasto medio diario ascendió a 117.940 pesos, motorizado por excursiones, visitas al Parque Nacional Iguazú y servicios asociados. En Ushuaia, en tanto, el gasto diario estimado rondó los 370.000 pesos por persona, explicado por excursiones de naturaleza, navegación, gastronomía y el fuerte aporte del turismo de cruceros, que concentra consumo en jornadas específicas.

El informe también advierte que este mayor gasto no responde a un consumo indiscriminado, sino a una selección consciente de experiencias. Incluso en los destinos con mayor nivel de desembolso, se observa un control más estricto del presupuesto y una reducción en consumos accesorios. En lugares como Tandil, por ejemplo, los prestadores detectaron un visitante más prudente en gastronomía y compras, aunque con buena respuesta en alojamiento, especialmente en cabañas.

En paralelo, la duración de la estadía acompaña este comportamiento más racional. En los destinos de vacaciones plenas, como Bariloche, Mar del Plata, Puerto Iguazú o Ushuaia, el promedio se mantiene entre tres y cuatro noches, mientras que en el Norte y el Litoral se registran permanencias más variables, de entre dos y cinco noches, según la combinación de eventos, termas, playas de río y propuestas culturales. En ciudades de paso y turismo regional, las estadías suelen reducirse a una noche.


Otro rasgo destacado del verano es la creciente incidencia de los eventos como disparadores del viaje y del gasto. Según CAME, festivales culturales, carnavales, competencias deportivas y ferias gastronómicas funcionan como motores clave para activar la demanda, generar picos de ocupación y concentrar el consumo en períodos cortos. Allí donde existe una agenda clara y comunicada, el turista responde, incluso en contextos de mayor cautela económica.

En este escenario, el sector también enfrenta desafíos. El informe señala la presión de la oferta informal de alojamiento, que impacta en la rentabilidad de los establecimientos registrados, y la elevada sensibilidad de la temporada frente al clima y a la agenda de actividades. A esto se suma un aumento sostenido de los costos operativos, que reduce márgenes en un contexto de consumo más contenido.

La lectura general que deja el relevamiento es que el turismo interno mantiene dinamismo, pero con nuevas reglas. El verano 2026 consolida un perfil de viajero activo pero selectivo, que prioriza la relación precio–experiencia, decide tarde y ajusta su gasto sin resignar el viaje. En ese marco, los destinos que logran ofrecer propuestas diferenciadas y experiencias concretas son los que mejor captan la demanda y sostienen el impacto económico en esta temporada.

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