La querella a cargo de la abogada Gisella Moreyra pidió tres años de prisión efectiva y agregó a la acusación el delito de desobediencia a una orden judicial, mientras que la defensa particular del imputado abogó por la absolución.
Previo a los alegatos, el acusado solicitó declarar para dar su versión de lo sucedido, aduciendo que el principal problema ese día se suscitó con la policía y no con la denunciante. Además dijo que no estaba notificado de la prohibición de acercamiento que pesaba sobre él y explicó que se lo golpeó durante el procedimiento policial en el cual resultó detenido y que el personal policial se contradijo al momento de declarar.
Los argumentos esgrimidos durante el alegato fiscal se centraron en el testimonio de la víctima vertido durante el juicio al que se destacó como prueba relevante, al igual que las declaraciones de los dos empleados policiales testigos presenciales del momento de la agresión.
En su exposición, Gómez explicó que muchas veces resulta difícil para el Ministerio Público probar este tipo de hechos de amenazas entre parejas o ex parejas, por la ausencia de testigos presenciales, pero destacó que este caso resultaba ser una excepción gracias a los testimonios de los uniformados que asistieron a la víctima inmediatamente de cometido el hecho. "Su obsesión - refiriéndose al imputado - lo llevó a no fijarse que había empleados policiales presentes", expreso el fiscal.
Además citó frases de la denunciante en donde se vislumbrada un historial de violencia que comenzó durante la relación de pareja que mantuvieron por el lapso de nueve años y que persistió una vez finalizado el vínculo.
Finalmente el fiscal advirtió que retiraría la acusación fiscal en cuanto al delito de desobediencia de una orden judicial por no haberse podido probar fehacientemente que el acusado estaba notificado personalmente de la medida cautelar al momento de ocurrir el hecho.
El hecho llevado a juicio ocurrió en Cipolletti, el 24 de febrero de 2016 alrededor de las 4 de la madrugada cuando la docente que resultara víctima arribaba a su domicilio. En esas circunstancias, su ex pareja la amenazó de muerte y ella alcanzó a activar el botón antipánico, haciéndose presentes instantes después dos policías que socorrieron a la víctima. Cuando los uniformados intentaron identificar al imputado, este se resistió violentamente.

13 enero 2026
Judiciales