Polémica por el uso de Facebook entre presos

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Los presos de la cárcel cipoleña incluso interactúan por Facebook, se amenazan y organizan peleas intramuros.

Con frases como “hola gente, me desperté con ganas de quebrar a un par de gatos. Aguante la celda 3. Hoy peleá conmigo, pata de lana y gato de un violín” (la ortografía fue corregida para hacer legible el mensaje), se tiran dardos que no tardan en volver.

Las amenazas no sólo apuntan a otros presidiarios, sino también a gente que está afuera y principalmente “a la gorra y a los antichorros”.

Una de las prácticas más habituales, casi diaria en algunos de los casos, es la de subir fotos a distintas redes sociales, donde muestran y comentan las cosas que están haciendo, la música que están escuchando y anticipando lo que les espera a los reos de otros pabellones cuando les den un rato libre.

También es habitual que sean amigos cibernéticos de chicas lindas y pulposas, dentro de lo posible. Según informaron fuentes penitenciarias, esto lo hacen con el fin de autosatisfacerse sexualmente.

Las publicaciones se realizan todos los días y a diferentes horas, por lo que el control sobre la utilización de los smartphones dentro de las celdas es nulo.

¿Y el protocolo para cuándo?

Semanas atrás dábamos cuenta de la intención manifiesta del ministro de Seguridad y Justicia de Río Negro, Gastón Pérez Estevan, de tener un mayor control de las comunicaciones que mantienen los internos y frenar los excesos que percibe actualmente, donde cada preso dispone de un celular para uso personal a gusto y piacere.

Hasta hace no mucho tiempo los penales contaban con teléfonos públicos, pero hoy en día la gran mayoría están fuera de servicio y desde Telefónica manifestaron que ya se cansaron de repararlos y no quieren instalar nuevas líneas.

Es por eso que permiten el uso de celulares y lo seguirán permitiendo, aunque ahora pretenden poner mayor rigor en la vigilancia a través de un protocolo.

Pérez Estevan comentó que planean fijar un número determinado de celulares registrados (dependiendo del penal), que se ubicarán en un lugar fijo, que podría ser la celaduría, y podrán ser utilizados dentro de una franja horaria previamente establecida. Los aparatos, además, estarán sellados para evitar que puedan cambiar las tarjetas SIM y así eludir los controles.

FUENTE: La Mañana de Cipolletti

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