Rutas 22 y 151: las dos obras que Vialidad quiere reactivar primero

Raúl Grün explicó que la Provincia ya negocia la continuidad de contratos paralizados y anticipó cómo será el desembarco operativo sobre las trazas nacionales

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La rotonda de Chichinales y una obra de 103 kilómetros sobre la Ruta Nacional 151 son las dos primeras intervenciones que Vialidad Rionegrina busca poner nuevamente en marcha tras el acuerdo que permitirá a la Provincia asumir progresivamente la operación de ambas rutas nacionales. El objetivo es aprovechar contratos que todavía pueden ser transferidos para acelerar los tiempos y evitar tener que iniciar desde cero nuevos procesos de contratación.

El presidente de Vialidad Rionegrina, Raúl Grün, explicó que el traspaso operativo requerirá acuerdos específicos para cada situación que encuentre la Provincia sobre los 518 kilómetros de las rutas 22 y 151. Detalló que existen tramos sin contratos vigentes, obras abandonadas, trabajos que nunca comenzaron y contratos que pueden ser recuperados.

En los casos donde todavía existe un contrato considerado viable, la alternativa que analiza el organismo provincial es la transferencia del contrato desde Vialidad Nacional a Vialidad Rionegrina. Grün señaló que ya hubo reuniones con las empresas involucradas para avanzar en ese esquema y que, una vez cumplidos los pasos legislativos, podrían formalizarse los primeros acuerdos.

Uno de esos casos es el de la rotonda de Chichinales, una obra que se encuentra paralizada. El funcionario explicó que Vialidad Rionegrina ya mantuvo encuentros con la empresa que estaba a cargo de los trabajos y con Vialidad Nacional, con el objetivo de establecer las condiciones para que el contrato pueda pasar a la órbita provincial.

La herramienta prevista es un convenio tripartito entre Vialidad Nacional, Vialidad Rionegrina y la empresa. Si se concreta, la obra continuaría bajo responsabilidad de la constructora, pero el pago pasaría a realizarse a través del esquema provincial.

El segundo frente de trabajo está sobre la Ruta Nacional 151, donde existe un contrato para el mejoramiento de 103 kilómetros. Grün señaló que se trata justamente del sector que presenta mayores dificultades dentro de esa traza y que también hubo reuniones con la empresa para avanzar con una eventual transferencia.

Para el titular de Vialidad Rionegrina, estas dos obras representan los casos que más rápidamente podrían retomarse, porque ya cuentan con contratos y no requieren atravesar desde el comienzo todo el proceso de una nueva licitación.

La situación será diferente en aquellos sectores donde no exista un contrato que pueda ser transferido. Allí la Provincia tendrá que avanzar con la elaboración o finalización de pliegos, llamados a licitación y los procedimientos administrativos necesarios para definir nuevas intervenciones. Ese esquema explica por qué el trabajo inicial no será uniforme en toda la extensión de las rutas. Cada tramo deberá ser analizado de acuerdo con su situación contractual y con las obras pendientes, para determinar cuál es el mecanismo que corresponde aplicar.

Grün explicó que el convenio firmado entre Nación y Río Negro funciona como un marco general, pero que después deberán celebrarse distintos acuerdos que permitan ponerlo en marcha desde el punto de vista operativo. En ese proceso también será necesario resolver la cuestión presupuestaria. El funcionario destacó la importancia de la declaración de emergencia vial, que se encuentra entre los instrumentos que debe tratar la Legislatura junto con la ratificación del convenio y la autorización para el financiamiento externo.

La emergencia permitirá, explicó Grün, acelerar los procesos administrativos vinculados con las obras que la Provincia deberá ejecutar sobre las rutas nacionales una vez que asuma su operación. El nuevo esquema contempla que Vialidad Rionegrina pueda realizar tareas de conservación, mejoramiento y obras, aunque estas últimas deberán contar con la aprobación de Vialidad Nacional. La incorporación de los distintos sectores se hará mediante actas de toma de posesión por tramo.

Para Grün, el desafío está además determinado por las características de las dos rutas. Los 518 kilómetros que pasarán progresivamente a la órbita provincial tienen un nivel de tránsito elevado y se encuentran atravesados por una circulación que, proyectó, seguirá creciendo por la actividad vinculada con Vaca Muerta y la infraestructura para la exportación de gas y petróleo.

Por eso, la primera mirada de Vialidad Rionegrina estará puesta en recuperar las condiciones de transitabilidad y atender los sectores que presentan mayores problemas. El funcionario también vinculó esta necesidad con la cantidad de accidentes registrados durante los últimos años en ambas trazas.

El proceso, entonces, tendrá distintos ritmos según cada tramo: mientras algunas obras podrán avanzar mediante la transferencia de contratos existentes, otras deberán atravesar nuevas licitaciones y procedimientos administrativos.

La estrategia que planteó Grün apunta a aprovechar lo que ya está en marcha cuando sea posible y acelerar las nuevas contrataciones donde no haya contratos recuperables. En ese esquema, la continuidad de la rotonda de Chichinales y el mejoramiento de los 103 kilómetros de la Ruta 151 aparecen como los primeros movimientos concretos de Vialidad Rionegrina sobre las rutas nacionales.

La Provincia todavía debe completar los pasos legislativos para poner en funcionamiento el convenio, pero las conversaciones con las empresas y Vialidad Nacional ya comenzaron. De esa manera, el objetivo es que el traspaso no implique esperar la finalización de todo el proceso para recién después comenzar a trabajar, sino llegar a la toma de posesión con las primeras intervenciones encaminadas.

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