El 25 de Mayo no sólo quedó ligado en Viedma a las celebraciones patrias. A lo largo de distintas etapas de la historia local, esa fecha también fue elegida para inaugurar edificios y espacios que todavía forman parte de la identidad institucional, cultural y patrimonial de la capital rionegrina.
La Municipalidad de Viedma recordó este domingo tres sitios emblemáticos que comparten esa coincidencia histórica: el antiguo edificio municipal de calle San Martín, la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre y el histórico Faro del Río Negro. Cada uno de ellos fue inaugurado un 25 de Mayo y conserva hasta hoy un fuerte vínculo con la memoria colectiva de la ciudad.
Uno de los puntos destacados es el edificio ubicado en San Martín 263, inaugurado el 25 de mayo de 1910 en el marco de los festejos por el Centenario de la Revolución de Mayo. La construcción se levantó en una ciudad que todavía atravesaba las consecuencias de la gran inundación de 1899 y representó, en ese contexto, una señal de reconstrucción institucional y urbana.

El inmueble fue diseñado en 1906 por el agrimensor municipal Guillermo Pragne y construido por Pedro Colombo. Según se informó, la estructura fue pensada especialmente para resistir inundaciones, una de las principales preocupaciones de aquella época. La obra comenzó en 1907 con la colocación de la piedra fundamental y quedó finalizada dos años más tarde.
Con el paso de las décadas, el edificio dejó de funcionar como sede comunal y pasó a albergar distintos organismos vinculados a la preservación histórica y cultural, entre ellos el antiguo Centro de Investigaciones Científicas, el Museo Provincial Eugenio Tello, el Archivo Histórico Provincial y la Biblioteca Histórica. Recién durante el Bicentenario de la Revolución de Mayo, bajo la gestión del entonces intendente Jorge Ferreira, el inmueble volvió a ser utilizado por el Poder Ejecutivo municipal.
Otro de los espacios evocados fue la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre, inaugurada oficialmente el 25 de mayo de 1887. Su creación estuvo vinculada al crecimiento social y educativo de la ciudad en tiempos del Territorio Nacional, impulsada por la iniciativa del entonces gobernador Lorenzo Vintter y el aporte de vecinos y vecinas que colaboraron con libros y el edificio original.
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La biblioteca también sufrió las consecuencias de la inundación de 1899, que destruyó gran parte de su patrimonio documental. Tras distintas mudanzas y etapas de reorganización, en 1983 encontró su sede definitiva dentro del Complejo Histórico Cultural Salesiano, donde continúa funcionando como uno de los principales espacios de promoción de la lectura y preservación cultural de la comarca.
La recorrida histórica incluyó además al Faro del Río Negro, inaugurado también en 1887 y considerado uno de los emblemas marítimos de la Patagonia. Ubicado sobre la costa atlántica, fue construido para orientar a las embarcaciones que ingresaban por la desembocadura del río Negro en una etapa en la que la navegación tenía un rol central para la comunicación con Buenos Aires y otros puntos del país.
El faro posee características únicas dentro del patrimonio nacional: fue el primero construido en la Patagonia continental, es el más antiguo que sigue en funcionamiento y el único “casa faro” de Argentina. Originalmente operaba con faroles a mecha alimentados con aceite y actualmente funciona con iluminación eléctrica, con un alcance visual superior a las 16 millas náuticas.
Desde 2017 cuenta además con reconocimiento internacional como Patrimonio Cultural, identificado con el escudo azul de Naciones Unidas destinado a proteger bienes arquitectónicos de valor histórico. Para el municipio, estos tres espacios sintetizan distintas etapas del crecimiento de Viedma y forman parte de una memoria urbana construida a la orilla del río Negro.
23 mayo 2026
Viedma