Superniño en la Norpatagonia: qué puede pasar en el Valle Inferior

El agrometeorólogo del INTA, Cristian Musi Saluj, prevé lluvias normales o algo superiores a lo habitual para la zona. Aclaró que el fenómeno no anticipa desbordes en la región y que las heladas actuales responden a otro factor

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Las proyecciones asociadas al fenómeno de El Niño no anticipan un escenario de lluvias extraordinarias para el Valle Inferior de Río Negro. La región podría tener precipitaciones normales o levemente superiores a las habituales, mientras que los mayores aumentos se esperan en otras zonas del país y en el sur de Brasil.

El agrometeorólogo del INTA Valle Inferior, Cristian Musi Saluj, explicó que El Niño se manifiesta de distintas maneras según la región. En la Norpatagonia, señaló, suele aumentar la humedad atmosférica, pero no necesariamente las lluvias de forma significativa. Por eso pidió tomar con cautela las publicaciones que advierten sobre posibles inundaciones y desbordes en esta zona.




Las proyecciones que describió muestran precipitaciones intensas en sectores de la cordillera y del sur de Brasil. Para la meseta y la costa rionegrina, en cambio, los valores previstos para los próximos meses se ubican dentro de los rangos habituales o algo por encima. Para febrero, por ejemplo, el acumulado esperado en la zona ronda los 20 a 25 milímetros.

Musi Saluj aclaró que las proyecciones se elaboran con modelos matemáticos y no garantizan que los registros finalmente se comporten de la misma manera. “Esto nos está marcando una perspectiva, una proyección de qué es lo que podría estar pasando durante esta temporada”, explicó.

Sobre la posibilidad de que el episodio alcance la categoría de Superniño, indicó que el fenómeno está en desarrollo y podría intensificarse si se dan ciertas condiciones en la temperatura del Pacífico ecuatorial. También advirtió que las denominaciones que circulan en redes, como “mega Niño”, pueden contribuir a generar alarma sin que eso implique que la Norpatagonia vaya a recibir lluvias extremas.

El especialista diferenció las condiciones actuales de frío, de los efectos de El Niño. Según explicó, las bajas temperaturas y la posibilidad de heladas responden a un bloqueo atmosférico que afecta a la región y no al fenómeno del Pacífico. Para la producción frutícola, señaló que la atmósfera fría mantiene el riesgo de descensos de temperatura en noches puntuales.

La humedad y la nubosidad pueden reducir la posibilidad de heladas radiativas, que se producen cuando el suelo pierde calor durante noches despejadas. Sin embargo, Musi Saluj no descartó que haya episodios de frío mientras continúe el bloqueo atmosférico.

De cara al verano, planteó que será importante observar cómo se comportan las tormentas estivales, en particular las que pueden llegar con viento, actividad eléctrica y caída de granizo. Aunque ese seguimiento no depende exclusivamente de El Niño, sostuvo que esos episodios pueden tener efectos directos sobre la producción de la región.



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