En la zona rural aledaña a
Viedma, un grupo de familias dedicadas a la caza de jabalíes con perros han
salido a defender su posición ante las críticas que han recibido por parte de
algunos sectores de la sociedad.
Se trata, en su mayoría, de
pequeños productores chacareros que han practicado esta actividad durante
generaciones, y que han encontrado en ella una fuente de alimento y una forma
de proteger sus cultivos de los daños causados por estos animales salvajes.
La caza de jabalíes se lleva
a cabo con perros dogo o con cruzas similares de esa raza, generalmente machos,
que son entrenados para perseguir y atrapar a los jabalíes. Según los
cazadores, esta práctica se realiza de forma responsable, sin causar sufrimiento
innecesario a los animales.
Para demostrar su compromiso
con el bienestar animal, los cazadores han mostrado a sus perros en buen estado
físico, con un buen resguardo y evidente buena alimentación. Según ellos, estos
perros no solo son una herramienta de caza, sino que también conviven en sus
viviendas junto con ovejas u otros animales de corral.
Los cazadores argumentan que
esta actividad es necesaria para mantener el equilibrio ecológico en la zona,
ya que los jabalíes son una especie invasora que puede causar graves daños a
los cultivos y a la fauna autóctona. Además, señalan que la caza de jabalíes es
una tradición arraigada en la cultura rural.
Sin embargo, algunos
sectores de la sociedad han criticado esta práctica, acusando a los cazadores
de maltrato animal y de poner en peligro la seguridad de las personas que viven
en la zona rural. A pesar de esto, los cazadores defienden su derecho a
practicar la caza de jabalíes de forma responsable y sostenible, y esperan que
la sociedad comprenda la importancia de esta actividad para su subsistencia y
su cultura.
Ayer en su manifestación
frente a la Legislatura rionegrina se llevaron la certeza de que si bien existe
un proyecto de adhesión a una norma nacional todavía no hay una fecha de tratamiento.

11 enero 2026
Río Negro