Señala la Cámara de Comercio de Viedma la necesidad de defender nuestra soberanía territorial

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Así lo entiende la Cámara de Comercio, Turismo, Industria y Producción de Viedma, ante las reacciones que originó el reciente proyecto parlamentario del legislador Darío Berardi, propiciando la ampliación del actual ejido municipal de Viedma, incorporándole el área de Bahía Creek.

La iniciativa encontró oposición en el Concejo Deliberante de San Antonio Oeste y de parte de su intendente, Javier Iud, quien habló de “atropello”, llamativa expresión ya que de lo que se trata es de aplicar cambios en un territorio que no les pertenece, como lo certifican las irrefutables leyes y normas existentes, inclusive en un sector distante del límite que claramente separa las dos jurisdicciones.

En parte, la explicación a esa postura podría tener que ver con la preocupación existente ante la posibilidad de que vean reducido su actual ejido, de otorgársele al balneario Las Grutas la municipalización que viene reclamando. Se escuchan asimismo opiniones que no descartan que otros motivos pueden estar alentando el interés de los sanantonienses en trasponer los límites de su territorio, como serían las enormes posibilidades que en muchos aspectos, no sólo turísticos, ofrece la costa atlántica en el departamento Adolfo Alsina.

En lo que respecta a Viedma, la iniciativa legislativa antes mencionada se fundamente en que “planificar a mediano y largo plazo el desarrollo sustentable, turístico, productivo y poblacional, en el marco de la preservación del medio ambiente, hace que sea necesario que el municipio pueda ejercer sus competencias”, en una zona, como la de Bahía Creek, en la que, como es sabido, la ausencia de un ordenamiento, así como de servicios, crea numerosos inconvenientes y permite irregulares operaciones inmobiliarias.

Como recordábamos al comienzo, hace cinco años, en un debate público organizado por la Cámara de Comercio, una numerosa concurrencia, comprometida y compenetrada con los intereses de Viedma, afirmó la pertenencia a nuestro municipio del departamento Adolfo Alsina y la necesidad de ampliar su ejido, sin resignar un centímetro -como se manifestó- de las tierras que se le reconocen como propias, hasta el límite con el departamento San Antonio, rechazando cualquier propuesta de un acuerdo “salomónico”.

Constituye aquella una decisión histórica en defensa del presente y futuro de la capital de la provincia de Río Negro, y un mandato para quienes en ella habitamos, y que, sin excepciones, debemos respetar, permaneciendo alertas para impedir cualquier actitud que intentara oponérsele o desvirtuarla.
 

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