El circuito de cinco exposiciones rurales de Río Negro cerró con $4.664,5 millones en ventas bovinas, con una fuerte comercialización de reproductores y una creciente inversión de los productores en genética.
El secretario de Ganadería, Tabaré Bassi, destacó el movimiento registrado durante la temporada y planteó que la compra de reproductores debe entenderse como una inversión para mejorar la producción, ya que la incorporación de genética permite obtener mejores terneros y novillos y aumentar la producción de carne.
El circuito incluyó las exposiciones de Río Colorado, Viedma, General Conesa, Choele Choel y General Roca. La última fecha se realizó en el Alto Valle, donde se movilizaron $310 millones y se vendió el 97% de los animales ofrecidos.
El mayor volumen de ventas correspondió a General Conesa, con $1.369,4 millones, seguido por Viedma, con $1.172,4 millones; Río Colorado, con $1.063,5 millones; Choele Choel, con $749,2 millones; y General Roca, con los $310 millones de la última jornada.
En la exposición del Alto Valle, los machos Angus PP alcanzaron un promedio de $15 millones, mientras que los Hereford PP promediaron $9 millones y los Hereford PR llegaron a $8 millones.
Bassi señaló que la inversión en genética viene creciendo desde hace cuatro o cinco años y que también aumentó la cantidad de reproductores producidos por las cabañas. Para el funcionario, el nivel de comercialización muestra que el sector continúa destinando recursos a mejorar la calidad de sus rodeos.
El balance de la temporada se complementa con otros indicadores de la ganadería provincial. El stock bovino pasó de unas 400.000 a cerca de 700.000 cabezas, mientras que la eficiencia reproductiva aumentó del 52% al 62%.
También se incrementó la producción de alimento para los animales. La superficie destinada al maíz pasó de unas 12.000 a 28.000 hectáreas, mientras que las pasturas y producciones forrajeras superan actualmente las 50.000 hectáreas.
A la vez, la cantidad de animales terminados dentro de Río Negro se multiplicó por cinco, en un proceso que muestra una mayor integración entre la agricultura y la ganadería y un crecimiento de las distintas etapas productivas dentro de la provincia.
La reglamentación de la nueva ley de carnes
La Secretaría de Ganadería trabaja también en la reglamentación de la nueva ley de carnes, aprobada por la Legislatura. Bassi explicó que el texto se encuentra avanzado y que durante octubre se concentrarán en completar los aspectos técnicos para luego avanzar, durante noviembre, con el procedimiento administrativo necesario para su aprobación.
El objetivo es llegar con la reglamentación aprobada a principios de diciembre. Antes deberán realizarse instancias de intercambio con los organismos involucrados para incorporar los aportes correspondientes.
La reglamentación deberá definir la “letra fina” de la ley, entre ellos los requisitos para habilitar los distintos tipos de establecimientos que procesen productos cárnicos y las condiciones que deberán cumplir sus directores técnicos.
Uno de los principales cambios apunta a los establecimientos de baja escala. Bassi explicó que la legislación vigente no brinda una alternativa adecuada para pequeños frigoríficos, mataderos y salas de faena que pueden funcionar en determinadas localidades pero que actualmente no cuentan con un marco normativo que permita su habilitación.
La Provincia busca de esta manera avanzar con establecimientos como el matadero de San Javier y otras salas de faena privadas que reúnan las condiciones necesarias para garantizar la inocuidad de los alimentos.
El funcionario aclaró que la reforma no está destinada a modificar las condiciones de las grandes industrias frigoríficas, sino a generar alternativas para los establecimientos pequeños y resolver situaciones particulares que hoy quedan fuera de las posibilidades de habilitación.
Qué pasará con las carnicerías
La nueva normativa tampoco modifica las condiciones generales de funcionamiento de las carnicerías. Sí contempla una facultad para que los municipios puedan habilitar la elaboración y distribución de determinados productos dentro de sus propias localidades.
Bassi puso como ejemplo el caso de una carnicería que elabora chorizos. Actualmente, para distribuir esos productos en otros comercios de la misma localidad necesita una habilitación provincial. Con el nuevo esquema, esa facultad podrá quedar en manos del municipio cuando la elaboración y comercialización se mantengan dentro del ejido local. La posibilidad de comercializar esos productos fuera de la localidad continuará requiriendo las habilitaciones correspondientes.
Otro de los ejes planteados por Bassi fue el trabajo conjunto entre la Provincia y los municipios para controlar la faena y comercialización irregular de carne.
El secretario destacó particularmente el trabajo que se viene realizando con el municipio de Viedma, donde los inspectores provinciales y municipales desarrollan controles de manera articulada. La intención es extender ese mecanismo a otras localidades de Río Negro.
Bassi señaló que existen municipios que cuentan con sus propios inspectores bromatológicos y realizan un seguimiento permanente de los establecimientos, mientras que en otros casos las inspecciones dependen de la intervención de los equipos provinciales.
Para el funcionario, una mayor presencia de los organismos de control permite reducir los riesgos de que carne faenada de manera irregular llegue a los consumidores.
La problemática incluye tanto situaciones de faena clandestina como casos vinculados con el abigeato. Bassi explicó que no toda faena irregular implica necesariamente el robo de animales: también existen productores que faenan en sus propios campos y comercializan la carne sin contar con las garantías sanitarias correspondientes.
En los casos donde además existe robo de animales, el perjuicio alcanza directamente a los productores. Por eso, el funcionario remarcó la necesidad de sostener los controles en los puntos de venta, además de los decomisos y las multas que correspondan.
El avance del jabalí
Bassi también se refirió a la expansión del jabalí en distintas regiones de Río Negro. Explicó que la especie comenzó a avanzar desde el norte provincial hacia la zona sur y la región andina y que en los últimos años comenzó a registrarse incluso en áreas urbanas de Bariloche y Las Grutas.
El crecimiento de la población genera la necesidad de establecer mecanismos de control, pero Bassi también planteó que la carne de jabalí puede ser aprovechada como proteína de origen animal, siempre que se garantice su inocuidad.
El principal riesgo sanitario está relacionado con la triquinosis, una enfermedad que puede transmitirse a las personas a través del consumo de carne contaminada que no haya sido sometida a los controles correspondientes.
El funcionario explicó que el riesgo aumenta cuando los animales tienen mayor contacto con las zonas urbanas, debido a su acceso a residuos y basura y a una mayor exposición a roedores y otros animales que pueden intervenir en la transmisión. Por ese motivo, planteó que cualquier aprovechamiento de la carne de jabalí debe realizarse con los controles sanitarios correspondientes, especialmente ante la expansión de la especie hacia zonas pobladas.
4 octubre 2026
Río Negro