La pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante el primer semestre de 2026, mientras que la indigencia llegó al 7,5%, de acuerdo con los datos analizados en un informe sobre la evolución de los principales indicadores de ingresos y canastas. En comparación con el primer semestre de 2025, la pobreza aumentó 0,7 puntos porcentuales y la indigencia 0,6 puntos.
La comparación con el segundo semestre de 2025 muestra un incremento mayor: la pobreza avanzó 4,1 puntos porcentuales y la indigencia 1,2 puntos. El análisis, no obstante, plantea reparos sobre la metodología utilizada para medir estos indicadores y advierte que los cambios introducidos en la medición deben ser considerados al interpretar los resultados.
Uno de los cuestionamientos está relacionado con la mejor captación de ingresos no laborales en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Desde fines de 2023 se incorporaron modificaciones para relevar con mayor precisión ingresos provenientes de la Tarjeta Alimentar, pensiones no contributivas y el programa Progresar.
El informe plantea que esta mejora estadística puede explicar una parte de la disminución de la pobreza registrada en períodos anteriores y sostiene que no necesariamente representa una mejora equivalente en las condiciones de vida de los hogares.
Salarios, canastas y empleo
Otro de los puntos señalados está relacionado con los ingresos de los trabajadores no registrados. El análisis identifica, desde 2024, una ruptura en la relación histórica entre la evolución de esos salarios y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM).
El salario no registrado habría acumulado un aumento real del 25,5% entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025, una evolución que el informe considera difícil de compatibilizar con un mercado laboral contractivo. Por ese motivo, plantea que parte del incremento podría estar relacionado con una mejor captación de ingresos en la EPH y no necesariamente con una mejora sostenida de los ingresos reales.
El estudio también cuestiona la forma en que se actualiza la Canasta Básica Total (CBT). El planteo apunta a que la metodología del INDEC subestima el peso de servicios y transporte dentro de la estructura de consumo de los hogares.
El argumento se vincula con el comportamiento de esos rubros, que registraron incrementos superiores a los alimentos durante el período analizado. De esta manera, el informe sostiene que el coeficiente de Engel utilizado para calcular la CBT podría estar generando una línea de pobreza inferior a la que reflejaría la estructura actual de gastos de los hogares.
Entre los factores que explican el incremento de la pobreza durante el primer semestre aparece la aceleración de los precios de los alimentos. La inflación promedio mensual de ese rubro fue del 2,8%, 0,6 puntos porcentuales por encima tanto del semestre anterior como del mismo período de 2025.
El mayor incremento se concentró durante los primeros tres meses del año, cuando el promedio mensual alcanzó el 3,8%. Hacia el final del semestre se produjo una desaceleración, con un promedio del 1,8%. La línea de pobreza mostró un incremento real del 2,1% durante el semestre, aunque se mantuvo en niveles similares a los del primer semestre de 2025. En cambio, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), utilizada para determinar la indigencia, registró un aumento real del 3,7% en el semestre y del 2% interanual.
El deterioro también alcanzó a los ingresos laborales. Tomando el SMVM como referencia para los trabajadores no registrados, el informe estima una caída real del 11% durante el primer semestre de 2026 frente al mismo período de 2025, y del 39,1% respecto del segundo semestre de 2023.
A esto se sumó una caída real del RIPTE del 2,7% respecto del segundo semestre de 2025 y del 1,3% frente al primer semestre de ese año. El mercado laboral también mostró un deterioro: la tasa de desempleo alcanzó el 7,9% promedio durante el primer semestre, por encima del 7,1% registrado en el semestre anterior y del 7,8% correspondiente a la primera mitad de 2025.
Los sectores de menores ingresos, entre los más afectados
El informe también analiza la evolución de distintos ingresos destinados a los sectores de menores recursos. En ese segmento, identifica pérdidas de poder adquisitivo pese a las actualizaciones nominales. La Tarjeta Alimentar aumentó 25,5% interanual en términos nominales, pero quedó por debajo de la inflación acumulada, que alcanzó el 32,9% en la comparación entre los primeros semestres de 2025 y 2026. El resultado fue una caída real estimada del 6%.
Los planes sociales registraron una disminución del 14,6% en términos reales durante el semestre y del 24,7% respecto del mismo período de 2025. El análisis señala que este deterioro se profundiza por el congelamiento de los montos desde enero de 2024. La jubilación mínima con bono también perdió poder adquisitivo: registró una caída real del 3,5% durante el semestre y del 5,3% interanual.
El informe también pone el foco en quienes tienen empleo registrado. La relación entre la mediana del salario neto de los trabajadores registrados privados y la Canasta Básica Total promedió 90,8% durante el primer semestre de 2026.
El indicador representa una caída de 2,6 puntos porcentuales respecto del 93,4% registrado durante el primer semestre de 2025. El dato implica que, en un hogar donde ese salario constituye el único ingreso, la mitad de los trabajadores asalariados registrados no alcanza a cubrir el costo de la canasta básica de una familia tipo. El informe vincula esta situación con la persistencia de trabajadores en condición de pobreza.
El análisis también plantea riesgos para la evolución de la pobreza en el corto plazo. Aunque durante julio y agosto la inflación de alimentos se desaceleró y promedió 1,8% mensual, las canastas continuaron aumentando. En esos dos meses, la Canasta Básica Alimentaria acumuló una suba del 5,3%, mientras que la Canasta Básica Total aumentó 4,8%.
El escenario proyectado también contempla un nuevo deterioro de algunos ingresos clave. El informe estima que el SMVM y los planes sociales podrían profundizar su pérdida de poder adquisitivo frente a la evolución de los precios, mientras que la Tarjeta Alimentar, aun con sus actualizaciones, mantiene una tendencia descendente en términos reales.
La jubilación mínima también aparece entre los ingresos bajo presión, particularmente por el congelamiento del bono, que reduce su capacidad para acompañar la evolución del costo de vida.
16 septiembre 2026
Nacionales