El bandoneonista más popular y más querido de Viedma, “Pichuquito”
Scorolli falleció ayer a los 80 años en esta ciudad, a la que había llegado
hace 46 años y donde supo ganarse un lugar en la cultura popular.
Con su saco, su sombrero y su inseparable instrumento
Scorolli acudía con su música adonde lo convocaran y por años tocó en un
restaurante donde su sueldo era lo que le pagaban los comensales.
Ayer a la tarde, una vez que se conoció la noticia del
fallecimiento del querido “Pichuquito” las redes sociales en Viedma se llenaron
de evocaciones y recuerdos del músico que había nacido en Mar del Plata.
Scorolli había sido destacado por el Concejo Deliberante
como “Vecino destacado” de la capital rionegrina.
El intendente de Viedma, Pedro Pesatti, despidió a
"Pichuquito" al decir que "se fue un entrañable vecino de
Viedma, que supo hacer de su bandoneón una forma de vida y un compañero
inseparable".
En su sentido mensaje, el intendente viedmense recordó
que el músico difundió el arte de su instrumento: "enseñó a tocarlo a
quien quisiera aprender sus misterios y el sonido del aire que resopla desde el
fuelle".
Finalmente, Pesatti cerró su texto con un mensaje hacia
el querido personaje de la ciudad: "Desde donde estés, Pichuquito querido,
tu música seguirá sonando en las esquinas de Viedma, o en la mesa del bar en el
que seguramente estarás hoy, juntando tus manos en el respiro eterno de tu
música".

2 enero 2026
Viedma