Este día tan trascendental para quienes desarrollamos la
actividad del taxi, debe ser motivo oportuno para la reflexión. Solo el pensar
en este 7 de Mayo y observar su importancia para quienes pertenecemos al sector
nos debe hacer ver cuán poca valoración recibimos habitualmente, que es esta
fecha la que nos hace por un momento sentirnos especiales y orgullosos. En este
día, para quienes amamos este oficio, a pesar de sus desventuras, se nos infla
el pecho, en este día como cuando uno se enamora y siente esas ganas de gritar
ese amor, nosotros gritamos el nuestro: “Yo soy taxista”. Y gritarlo,
exponerlo, y sentirlo así, con la frente en alto, es también ser agradecido a
una actividad que con los altibajos propios de todo trabajo, nos da de comer,
nos ha hecho soñar y alguna vez supo a muchos ilusionarnos con alcanzar mejoras
y progreso.
Digo que hay poco que celebrar y sobran argumentos para
respaldar esta desdicha. El 7 de Mayo, fecha elegida en conmemoración, por
un lado, del natalicio de la enorme Eva Perón, quien en 1950 fue participe y de
hecho propicio, la fundación del Sindicato de Taxistas y al mismo tiempo, día
recordatorio de la firma del primer convenio colectivo de trabajo. En
Viedma, como en tantísimas otras localidades de la provincia y ciudades del
país, algo que no existe.
El taxi en Viedma, está plagado de irregularidades, con
una diversidad de cómplices y a la bartola. Personas sin aportes jubilatorios,
ni cobertura médica de salud, la misma que a través de los años se va
deteriorando producto de extensas jornadas de trabajo y pésimas condiciones
laborales. ¿Y qué pasa con esto?, al momento nada. Quienes tienen competencia
para reclamar por estos derechos, hacen caso omiso. La naturalización de la
explotación del hombre y la mujer, está igual de vigente que siempre, nada ha
cambiado, ni se avizora que suceda. Cientos de vecinos y vecinas colegas
Viedmenses y detrás de cada uno y cada una, familias, viviendo de la
precariedad laboral eterna y de la que nadie se encarga. Resumidamente, no hay
quien quiera “ponerle el cascabel al gato”.
A lo descripto en el párrafo anterior, se le suma el
retraso tarifario en el servicio de taxis, acumulado durante años a raíz de
acuerdos insuficientes, de los cuales tampoco nadie se hace responsable y que
nos han llevado a tener en la actualidad, en la capital de la provincia, el
valor más bajo del servicio en todo Río Negro. Por supuesto, no surge desde
ningún sector del taxi en Viedma, autocritica alguna.
Por estos días los trabajadores y trabajadoras de taxi,
una vez más, estamos a la espera de las vueltas que dan quienes deben
efectivizar una actualización de la tarifa de manera urgente. Debería ya
avergonzarlos, porque no dudo que reparan en el índice inflacionario, estamos
hablando en todo caso, de un desinterés, de una especulación y de una mirada
lejana a aquella del trabajador de la calle, es que seguramente el confort de
sus sillas les hará perder el tacto y el estar detrás de un escritorio, les
debe acotar la visión y apreciación de la realidad y el padecimiento de
los y las taxistas de Viedma.
Como siempre, pagamos nosotros, regalando nuestro trabajo
con una tarifa insuficiente de acuerdo a lo necesario y básico para cubrir los
gastos que demandan la vida y nuestra herramienta de trabajo, el
vehículo.
A los y las colegas Viedmenses, saludarlos, desearle en
este día tan importante para nosotros y nuestras familias, muchas fuerzas y
transmitirles desde mi humilde lugar este sentimiento de orgullo. Llevamos cada
día y cada noche, una enorme tarea y compromiso, con una carga de
responsabilidades nunca reconocidas como en verdad nos correspondería. Si lo
sabemos nosotros y esa sola razón, nos debe enaltecer. Hacemos un gran trabajo,
que no cualquiera podría llevar a cabo.
(*) Nicolás Abelleira
Presidente de la Asociación de Taxistas Viedmenses

12 enero 2026
Viedma