¿Y vos, que radio escuchabas?

Por Eduardo Varela

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Hoy es el Día de la Radio en la Argentina. Más allá de todo aquel recuerdo de Parsifal, los geniales locos de la azotea y la galena y los auriculares, la radio está más viva que nunca, con sus matices, con sus actualizaciones de última generación, pero lo esencial permanece.

Particularmente creo que la Radio es movimiento, expectativa, compañía, pasión y magia y que los que tenemos la posibilidad de hacer radio somos privilegiados por hacer algo tan maravilloso. Pero antes que conductores de radio somos oyentes, porque eso somos la mayor parte del día, escuchando a tal o cual, cambiando el dial, poniendo música o gente que habla y habla.

Tengo grandes recuerdos, tal vez los mejores recuerdos de la Radio. Es interesante cuando algo tan encarnado como un objeto que dispara sonidos y palabras elaboradas por otro, genera recuerdos de la propia vida de uno, al punto de poder establecer lo que se estaba haciendo en momento en que se transmitió tal cosa o que escuchábamos el programa con mi viejo. Precisamente, mi papá tenía una radio vieja a la que todas las noches agarraba para ponerse a “jugar” escuchando emisoras de onda corta y así escuchaba… escuchábamos, radios de Francia, Portugal, Estados Unidos, no entendíamos nada pero era una sensación muy linda, creo que era agradable porque confirmábamos que el resto del mundo existía. También había otras radios, pero nunca supimos exactamente en qué idioma hablaban.

Más acá recuerdo voces que marcaron mi niñez, en nuestro pago chico, gente maravillosa que a través de sus voces me hizo soñar con un mundo real dibujado con mi imaginación.

Edalberto “Cuki” Ferrari con su “bóveda celeste”, más que un locutor un verdadero actor de la radio. Recuerdo a Tribuna Deportiva, que en LU15 hacía no la generación inicial sino dos hombres que tomaron la posta: Juan Carlos Blanco, un gran conceptual del fútbol y Norberto Pereyra, cuya voz resuena todavía hoy en mi diciendo con una perfecta dicción auspicios como el de Zágari-Sofi (“Zagarisofícese”).

El “Expreso de Medianoche”, con la recordada dupla de Nito Santolaria y Nestor Oroño y todo el rock nacional de mediados de los 80 y los informativos de LU15 son algunos de los buenos resultados de aquella aventura iniciada en 1963 por Romero, Liccardi y Ruggeri.

Los informativos de LU2 Radio Bahía Blanca, emisora de la cual los que tenemos más de 30 y pico nos acordamos de programas fantásticos como La Sombrilla, Bienvenidos, Ritmo Joven, Círculo Musical y Ojo en la Ruta.

En épocas en que LU15 era la única radio de Viedma hacíamos una gran identificación con la gente que estaba en el micrófono y así valen los recuerdos de María Ángela Fourmantín y Chely Oporto, quienes hacían un programa a la tarde que se llamaba “En Familia”. Ese programa se fusionó con el “Desayunando”, de Nito Santolaria e hicieron los tres “Desayunando en Familia”, donde Nito le hizo conocer a sus oyentes al cordobés Heraldo Bosio.

La llegada de la FM con Nativa y con Presencia (la del gran Mario Porretti), en ese orden, el sonido estéreo y muchos chiches sonoros nos alejó del pasacassette y nos hizo volver a la radio.

Ya de más grande había un par de programas que a los adolescentes de entonces nos partía la cabeza: “El teléfono rojo”, en la Río con Gustavo Pascualetti y su voz inigualable y Daniel Relmuan, quien con toda su versatilidad hacía también un programa totalmente diferente los sábados a la noche en LU15.

Nadie puede olvidar tampoco voces tan maravillosas como las de Eduardo Reyes y Ricardo Carlovich, dos verdaderos maestros.

Hace unos años me contaron que la primera experiencia de FM fue incluso anterior a Nativa, en un taller de arreglo de radios y televisores que estaba en Caseros y México. Dicen que desde allí se hizo, por un lapso muy corto y casi como un émulo de los locos de la azotea, la primera transmisión de Frecuencia Modulada en Viedma y que en el mismo lugar era incipiente un boliche histórico: Marocco discoteque.

La llegada de una radio que abrió no solo los micrófonos a la gente sino sus puertas fue Encuentro, con gente con un concepto distinto a la radio comercial.

El “Speed” de Fabio Castro lo escuchábamos todos los que íbamos a la secundaria.

Alicia Rocha y su voz inconfundible; Evangelina Despós y su “Dama duende”, María Susana y su estilo único, María Paula Díaz y su modernidad, son algunas de las mujeres de la Radio local que aportaron a la historia.

Más tarde y casi mágicamente, vino la oportunidad de estar frente al micrófono, tan mágica e inexplicable, parecido a las voces lejanas de la onda corta de la radio vieja de mi papá.

Quien escribe estas líneas no es justo por omitir muchos nombres. Pido disculpas.

A las radios de antes, a las muchas de ahora, a las digitales y a sus verdaderos protagonistas: los oyentes, feliz día de la Radio.

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