Hoy es el Día de la Radio en la Argentina. Más allá de
todo aquel recuerdo de Parsifal, los geniales locos de la azotea y la galena y
los auriculares, la radio está más viva que nunca, con sus matices, con sus
actualizaciones de última generación, pero lo esencial permanece.
Particularmente creo que la Radio es movimiento,
expectativa, compañía, pasión y magia y que los que tenemos la posibilidad de
hacer radio somos privilegiados por hacer algo tan maravilloso. Pero antes que
conductores de radio somos oyentes, porque eso somos la mayor parte del día,
escuchando a tal o cual, cambiando el dial, poniendo música o gente que habla y
habla.
Tengo grandes recuerdos, tal vez los mejores recuerdos de
la Radio. Es interesante cuando algo tan encarnado como un objeto que dispara
sonidos y palabras elaboradas por otro, genera recuerdos de la propia vida de
uno, al punto de poder establecer lo que se estaba haciendo en momento en que
se transmitió tal cosa o que escuchábamos el programa con mi viejo.
Precisamente, mi papá tenía una radio vieja a la que todas las noches agarraba
para ponerse a “jugar” escuchando emisoras de onda corta y así escuchaba…
escuchábamos, radios de Francia, Portugal, Estados Unidos, no entendíamos nada
pero era una sensación muy linda, creo que era agradable porque confirmábamos
que el resto del mundo existía. También había otras radios, pero nunca supimos
exactamente en qué idioma hablaban.
Más acá recuerdo voces que marcaron mi niñez, en nuestro
pago chico, gente maravillosa que a través de sus voces me hizo soñar con un
mundo real dibujado con mi imaginación.
Edalberto “Cuki” Ferrari con su “bóveda celeste”, más que
un locutor un verdadero actor de la radio. Recuerdo a Tribuna Deportiva, que en
LU15 hacía no la generación inicial sino dos hombres que tomaron la posta: Juan
Carlos Blanco, un gran conceptual del fútbol y Norberto Pereyra, cuya voz
resuena todavía hoy en mi diciendo con una perfecta dicción auspicios como el
de Zágari-Sofi (“Zagarisofícese”).
El “Expreso de Medianoche”, con la recordada dupla de
Nito Santolaria y Nestor Oroño y todo el rock nacional de mediados de los 80 y
los informativos de LU15 son algunos de los buenos resultados de aquella
aventura iniciada en 1963 por Romero, Liccardi y Ruggeri.
Los informativos de LU2 Radio Bahía Blanca, emisora de la
cual los que tenemos más de 30 y pico nos acordamos de programas fantásticos
como La Sombrilla, Bienvenidos, Ritmo Joven, Círculo Musical y Ojo en la Ruta.
En épocas en que LU15 era la única radio de Viedma
hacíamos una gran identificación con la gente que estaba en el micrófono y así
valen los recuerdos de María Ángela Fourmantín y Chely Oporto, quienes hacían
un programa a la tarde que se llamaba “En Familia”. Ese programa se fusionó con
el “Desayunando”, de Nito Santolaria e hicieron los tres “Desayunando en
Familia”, donde Nito le hizo conocer a sus oyentes al cordobés Heraldo Bosio.
La llegada de la FM con Nativa y con Presencia (la del
gran Mario Porretti), en ese orden, el sonido estéreo y muchos chiches sonoros
nos alejó del pasacassette y nos hizo volver a la radio.
Ya de más grande había un par de programas que a los
adolescentes de entonces nos partía la cabeza: “El teléfono rojo”, en la Río
con Gustavo Pascualetti y su voz inigualable y Daniel Relmuan, quien con toda
su versatilidad hacía también un programa totalmente diferente los sábados a la
noche en LU15.
Nadie puede olvidar tampoco voces tan maravillosas como
las de Eduardo Reyes y Ricardo Carlovich, dos verdaderos maestros.
Hace unos años me contaron que la primera experiencia de
FM fue incluso anterior a Nativa, en un taller de arreglo de radios y
televisores que estaba en Caseros y México. Dicen que desde allí se hizo, por
un lapso muy corto y casi como un émulo de los locos de la azotea, la primera
transmisión de Frecuencia Modulada en Viedma y que en el mismo lugar era
incipiente un boliche histórico: Marocco discoteque.
La llegada de una radio que abrió no solo los micrófonos
a la gente sino sus puertas fue Encuentro, con gente con un concepto distinto a
la radio comercial.
El “Speed” de Fabio Castro lo escuchábamos todos los que
íbamos a la secundaria.
Alicia Rocha y su voz inconfundible; Evangelina Despós y
su “Dama duende”, María Susana y su estilo único, María Paula Díaz y su
modernidad, son algunas de las mujeres de la Radio local que aportaron a la
historia.
Más tarde y casi mágicamente, vino la oportunidad de
estar frente al micrófono, tan mágica e inexplicable, parecido a las voces
lejanas de la onda corta de la radio vieja de mi papá.
Quien escribe estas líneas no es justo por omitir muchos
nombres. Pido disculpas.
A las radios de antes, a las muchas de ahora, a las
digitales y a sus verdaderos protagonistas: los oyentes, feliz día de la Radio.

31 diciembre 2025
Viedma