Crece la demanda en merenderos de Viedma y anticipan un invierno complejo

Desde el espacio “El Abuelo Juan”, en el barrio El Progreso, advierten un aumento sostenido de familias que buscan asistencia alimentaria. Preocupa el impacto de la caída de ingresos y la llegada del frío

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El incremento de la demanda en comedores y merenderos de Viedma comienza a encender señales de alerta entre quienes sostienen estos espacios comunitarios. En el merendero “El Abuelo Juan”, ubicado en el barrio El Progreso, aseguran que cada vez más vecinos y vecinas se acercan en busca de un plato de comida o una merienda, en un contexto que se agrava con la proximidad del invierno.

La situación fue expuesta por Silvia Garro, una de las voluntarias a cargo del lugar, durante una entrevista realizada por el periodista Fabián Inalaf en el programa Raíz Informativa. “Ha crecido bastante la demanda. Se va notando la llegada de más gente, sobre todo en los últimos meses”, señaló.

El merendero funciona de manera sostenida durante toda la semana con distintas actividades. Los lunes se realiza olla popular para unas 70 personas, mientras que las meriendas alcanzan a entre 40 y 50 niños y niñas. “Los martes arrancamos temprano a amasar para toda la semana, porque también abastecemos a otro merendero”, explicó Garro, en referencia al trabajo articulado con el espacio “Nueva Vida”, donde la asistencia alcanza a unas 120 personas con viandas semanales.

Según describió, el aumento de la demanda está vinculado a la pérdida de ingresos en muchos hogares. “Con el tema de que se han sacado programas y hay menos trabajo, más gente viene a buscar su tupper de comida”, indicó. En ese sentido, señaló que gran parte de quienes asisten son adultos mayores y personas que quedaron fuera del mercado laboral. “Nos cuentan que no hay trabajo, que aunque tengan el secundario no los toman. Y en el caso de los adultos mayores, la situación es más difícil porque ya no pueden trabajar”, agregó.

La preocupación se intensifica ante la llegada del invierno, una época en la que históricamente se profundizan las necesidades. “Es algo que todos los años nos preocupa. Baja la actividad, hay menos changas y aumenta la demanda. Ya estamos viendo cómo organizarnos”, sostuvo Garro. Además de la alimentación, el merendero también colabora con la recolección de leña para las familias del barrio, una tarea que se vuelve clave en los meses de frío.

El funcionamiento del espacio depende en gran medida del trabajo voluntario y de donaciones. “Tenemos una ayuda del municipio, pero también necesitamos lo que la gente pueda aportar: alimentos, harina, aceite”, explicó. Cada martes se puede observar la preparación de panificados en grandes cantidades, que luego se distribuyen entre los distintos días y actividades.

Otro aspecto que remarcaron es que la asistencia no se limita al barrio El Progreso. “Viene gente de distintos lugares y todos son bien recibidos. No importa de qué barrio sean”, afirmó Garro, quien destacó el rol solidario de la comunidad para sostener el merendero.

Quienes deseen colaborar pueden acercarse directamente al espacio, ubicado en calle Dignidad, a pocos metros de la avenida Perón, o comunicarse al teléfono 2920-289572. Allí, todos los días, un grupo de voluntarios y voluntarias trabaja para garantizar un plato de comida en un contexto social que, aseguran, se vuelve cada vez más exigente.

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