Incendios: con qué recursos cuenta Río Negro ante un verano de riesgo extremo

Radiografía del sistema provincial contra incendios

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Río Negro atraviesa uno de los veranos más complejos de los últimos años en materia de riesgo de incendios forestales y rurales, con un escenario climático caracterizado por temperaturas elevadas, índices de humedad históricamente bajos, noches sin el habitual descenso térmico y un componente de viento persistente que incrementa la peligrosidad de los eventos de fuego en gran parte del territorio provincial.

En ese contexto, datos oficiales difundidos por el Gobierno de Río Negro dan cuenta del esquema de recursos disponibles para la prevención, detección temprana y combate de incendios durante la temporada crítica. El dispositivo combina medios aéreos, vehículos terrestres especializados, tecnología de monitoreo, infraestructura logística y personal operativo desplegado en puntos estratégicos de la provincia.

Según la información relevada, la Provincia incorporó recientemente tres camiones 4×4 cero kilómetro destinados al combate del fuego, uno con capacidad de 10.000 litros y dos de 2.500 litros de agua. A ese refuerzo se suman tres camionetas de ataque rápido, dos UTV 4×4 para zonas de difícil acceso y un minibús para el traslado de brigadistas y personal operativo, lo que amplía la capacidad de despliegue en terreno.

Uno de los ejes centrales del sistema es el combate aéreo. En ese marco, el Ejecutivo provincial presentó un helicóptero de alta capacidad diseñado específicamente para incendios forestales, con aptitud para operar en condiciones exigentes del territorio patagónico. La aeronave puede transportar entre 17 y 19 personas, cargar hasta 4.000 kilos y realizar descargas de entre 4.000 y 4.500 litros de agua mediante un sistema Bambi Bucket, además de trasladar equipamiento y materiales a sectores con acceso terrestre limitado.

El esquema aéreo se complementa con un avión de observación equipado con tecnología desarrollada por INVAP. Este recurso cumple un rol estratégico en el monitoreo y apoyo operativo, ya que cuenta con cámaras ópticas e infrarrojas, sensores inteligentes y sistemas de telemetría que permiten analizar en tiempo real el comportamiento del fuego y aportar información clave para la coordinación de los operativos.

En materia de prevención, la Provincia avanza con la instalación de cámaras de monitoreo con inteligencia artificial, también desarrolladas junto a INVAP. De las doce previstas, siete ya se encuentran operativas, mientras que las restantes continúan en etapa de prueba. A su vez, Río Negro incorporó por primera vez un sistema propio de vigilancia y análisis satelital, basado en una constelación alemana, que permite diagnosticar y proyectar la evolución de los incendios forestales, con información permanente para las centrales del SPLIF en Bariloche y El Bolsón.

El componente humano también forma parte del refuerzo estacional. De acuerdo con los datos oficiales, se incorporaron 50 nuevas y nuevos brigadistas al Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales, junto con equipamiento de primera intervención como motobombas, mangas, sistemas de alta presión, tanques australianos, drones térmicos y nuevos equipos de comunicación, además de mejoras en la conectividad en áreas críticas.

El operativo provincial incluye además a otros organismos. Protección Civil y la Policía de Río Negro sumaron camionetas de ataque rápido, UTV, cuatriciclos y visores nocturnos y térmicos para tareas de control y apoyo. Vialidad Rionegrina incorporó maquinaria para acompañar los operativos en territorio, mientras que Aguas Rionegrinas adquirió hidrantes y cabezales destinados a bomberos y brigadistas de la Zona Andina, integrados a la red de agua potable y reservados exclusivamente para emergencias.

Más allá del despliegue de recursos, desde los organismos provinciales se advierte que la mayoría de los incendios no se originan en hechos intencionales. El 98% de las incidencias se explican por descuidos y conductas cotidianas, a lo que en los últimos años se suman fenómenos como las tormentas secas, que generan focos en condiciones ambientales cada vez más severas.

La complejidad del escenario rionegrino también está atravesada por la particularidad de su territorio. Gran parte de las áreas boscosas se encuentran en zonas de interfase con sectores urbanos y productivos, donde las localidades se suceden unas a otras, a diferencia de regiones con extensas superficies deshabitadas. Esta característica incrementa el riesgo y exige un sistema de respuesta permanente durante toda la temporada, con subcentrales operativas, brigadistas en puntos críticos y una red de más de 700 puntos de carga de agua mapeados y autorizados en toda la provincia.

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