Durante la última
jornada de juicio de cesura por la muerte de su hijo Gabriel
Mandagaray, su padre el comisario general Antonio Mandagaray solicitó
permiso al tribunal para decir unas “últimas palabras” desde su
corazón.
“Quiero dar las gracias a la Fiscalía y la Defensa por el enorme trabajo que han hecho. He escuchado como ustedes en estas audiencias lo que ha pasado con la suerte de mi hijo. Al igual que ustedes, estoy completamente seguro de las conclusiones a las que van a arribar pero, nobleza obliga, tengo que a través de este medio explicarle a mis amigos, a mi familia, en forma sencilla por qué de este lado de la acusación se pide lo máximo y porque del lado de las defensas se pide lo mínimo”, señaló.
“Mi hijo fue a capacitarse con fueron muchos muchachos, los golpearon, los mataron de hambre, todo para qué, qué enseña eso? ¿Qué es lo que enseñan? Matar a una persona de hambre, no dejarlo dormir, desnudarlo a la noche, meterlo al agua, insultarlo, orinarlo. ¿Qué enseña eso?. Si me dicen es para formar el carácter, carácter que ellos no tuvieron y templaza tampoco, porque cuando pasó el accidente o el hecho o cuando mi hijo se estaba ahogando y pedía por favor que lo sacaran, entraron todo en crisis”, agregó.
“Yo he observado a las defensas tratar de darle una cátedra a ustedes, de lo que es la aplicación del derecho, de lo que es tal antecedente y cómo se resolvió tal caso y cómo se resolvió tal otro. A mí no me interesan. A mí me interesa que se resuelva el caso de mi hijo”, continuo.
“Si tan profesionales eran, tan buenos eran, ¿qué haces sentado ahí? ¿Dónde está mi hijo? ¿Estamos jugando a personas desconocidas? ¿Por qué mi hijo no volvió? ¿Por ser Mandagaray? No. Esto no fue al azar. Entonces, eso es a gran rasgo lo que yo quiero decir. Estoy seguro que ustedes van a aplicar lo que ustedes consideren necesario, yo me voy a ir tranquilo”.
“A mí me condenaron a cadena perpetua hasta que yo parta de este mundo sin mi hijo y, al hijo de Gabriel lo condenaron a estar sin su padre. Yo los miro a la cara porque son unos caraduras que no tienen compasión. Son asesinos, asesinos de mi hijo. Yo aprendí a llorar acá. Yo me creía que era un tipo duro hasta que me faltó mi hijo. No se puede dimensionar lo que es la pérdida de un hijo. No existe”.
“Yo tenía de cerrar esta etapa del juicio y de mi vida. Le agradezco su oportunidad”, concluyó. .
Hoy la Fiscalía solicitó hasta seis años de presión efectiva para los acusados Alejandro Gattoni (coordinador del grupo de instructores) y para Alfredo Nahuelcheo (quien estaba a cargo del equipo que integraba la víctima), y 8 de inhabilitación especial para volver a ocupar cargos en la fuerza policial.
Para Maximiliano Vitali Mendez, el instructor que ingresó al mar con Gabriel y sus dos compañeros, la pena de 5 años de prisión y para el cuarto instructor, Marcelo Contreras, quien también fue condenado por lesiones leves contra otro cursante, 4 años y 6 meses de prisión. Para ambos requirió también 8 años de inhabilitación especial.
El tribunal que integran Carlos Reussi, Marcelo Álvarez e Ignacio Gandolfi tendrá cinco días hábiles para dar a conocer la sentencia.
CREDITO: FOTO MARCELO OCHOA DIARIO RÍO NEGRO

1 enero 2026
Río Negro