Familiares, organizaciones
feministas y amigos de las tres jóvenes asesinadas en la ciudad rionegrina de
Cipolletti realizaron una concentración y posterior movilización al cumplirse
25 años del triple femicidio, donde insistieron en que el crimen "no tuvo
un único responsable" y señalaron que la "investigación se hizo mal
desde el primer momento".
La convocatoria, realizada
por la Multisectorial de Mujeres de Cipolletti, comenzó a partir de las 17 en
el cruce de las calles Roca y España de esa localidad del noroeste de la
provincia de Río Negro, en recuerdo de las hermanas María Emilia (24) y Paula
González (17), y su amiga Verónica Villar (22); quienes el 9 de noviembre de
1997 fueron vistas con vida por última vez y dos días más tarde las encontraron
asesinadas y semienterradas junto a las vías del tren.
"Nos quieren hacer
creer que hay un único responsable. A 25 años, lo peor que nos puede pasar es
quedarnos en nuestra casa", señaló en díalogo con Télam Ofelia Villar,
madre de una de las víctimas, durante la marcha que finalizó frente a la Plaza
San Martín de la ciudad rionegrina.
El único condenado por el
hecho fue Carlos Kielmasz, quien sigue en prisión tras ser sentenciado en 2001
a prisión perpetua como “partícipe necesario” del delito de “secuestro seguido
de muerte”.
Al respecto de Kielmasz, el
abogado de las familias de las víctimas, Marcelo Hertz Riken Velasco, afirmó a
Télam que el condenado solicitó una audiencia para salir en libertad
condicional, aunque este pedido fue rechazado por la Justicia.
"Probablemente dentro
de 20 o 30 días tengamos una audiencia extensa con Kielmasz en la que le vamos
hacer saber con nuestros peritos y con los oficiales de que no está en
condiciones psiquiátricas de recuperar la libertad”, precisó el letrado.
Sobre este punto, Agustina
Bonetti, hija de María Emilia González, alertó durante la manifestación que el
condenado "puede volver a delinquir si es liberado".
“Se habla de que Kielmasz va
a tener salidas transitorias o libertad condicional, pero la persona no tiene ningún
parte psicológico favorable. Ya está demostrado que es un psicópata y para mí
va a volver a delinquir si lo largan”, exclamó.
A su vez, Agustina aseguró
que "la investigación del hecho se hizo mal desde el principio” y sostuvo
que le gustaría "saber exactamente qué pasó aquel día".
"El fiscal avaló un
montón de cosas que estuvieron mal hechas. A pesar de eso, el reclamo de
justicia sigue siendo el mismo. La verdad es que a mí me gustaría saber lo que
pasó y quién fue realmente, porque solamente está Kielmasz como partícipe
necesario”, relató la joven de 27 años, quien anticipó que será el último año
en el que participe de la marcha.
"Tenía dos años y medio
cuando mataron a mi mamá. Desde que tengo uso de razón, es que cargo con esto.
Para mí es más de lo mismo, cuando se cumplieron 15 años de impunidad, mis
abuelos decidieron dar un paso al costado. Yo pensé que en algún punto iba a
poder sola, pero ahora me doy cuenta que no, así que este será el último año
que voy a participar de la marcha”, manifestó.
En cambio, Ofelia Villar
sostuvo que "su única esperanza es que aparezca un testigo
presencial" del triple crimen.
"Seguimos realizando
estas convocatorias porque la esperanza quieta es cobardía. Eso es todo lo que
puedo decir”, afirmó Villar, quien sostuvo que a partir del triple femicidio se
"pudieron revelar como muchas cosas oscuras" en la ciudad.
En el evento, se realizaron
estampados de remeras con leyendas recordatorias de los 25 años de impunidad y
con dibujos que representan la Multisectorial de Mujeres de Cipolletti, a la
vez que se llevó a cabo una radio abierta.
Cronología del triple crimen
El 9 de noviembre de 1997,
las hermanas y su amiga salieron a cumplir con su rutina habitual, que era una
caminata por los alrededores de la ciudad.
Al no regresar, las familias
radicaron la denuncia policial y se inició un rastrillaje sin precedentes del
que participaron decenas de vecinos que se sumaron solidariamente a la
búsqueda.
Dos días después, el 11 de
noviembre, Dante Caballero, con su perra ovejera, encontró los cadáveres de las
jóvenes semienterrados en una zona conocida como Los Olivillos, a la vera de
las vías del ferrocarril.
Según la autopsia, las
víctimas presentaban heridas de arma blanca, disparos de armas de fuego y
golpes que evidenciaban claramente la violencia que habían sufrido antes de ser
asesinadas.
La comunidad de la región se
mostró consternada por lo ocurrido, se realizaron multitudinarias
movilizaciones encabezadas por los padres de las víctimas, Juan y Ofelia
Mosconi y Ulises González y Susana Guareschi, en reclamo de justicia.
A pesar de la demanda
popular, la investigación no logró el esclarecimiento total del hecho y el 5 de
julio de 2001, la Cámara Segunda de General Roca condenó a Kielmasz a prisión
perpetua y a Guillermo González Pino a 18 años de cárcel.
Sin embargo, en 2002, el
Supremo Tribunal de Justicia absolvió a este último del triple femicidio.
Ese mismo año, el 23 de
mayo, Cipolletti se volvió a conmocionar con un segundo triple femicidio, el de
Mónica García, Carmen Marcovecchio y Alejandra Carbajales, quienes fueron
asesinadas en un laboratorio de análisis clínicos de la ciudad.

15 enero 2026
Río Negro