Frente a los Tribunales de Viedma una multitud se reunió para despedir a Julieta Vinaya y dejar en claro que con su desaparición física no cesará el reclamo por justicia por el asesinato de su hijo Atahualpa Martínez que tras más de una década sigue impune.
El cortejo fúnebre que trasladaba los restos de Julieta se detuvo frente a los Tribunales, allí su hermano Ricardo Vinaya y su sobrina Laura recordaron la estampa de Julieta y pidieron a los presentes no olvidarla y mantener vivo el reclamo por justicia en el caso de Atahualpa y de otros casos resonantes como el del trabajador rural Daniel Solano y el de la joven Otoño Uriarte.
Allí se volvió a reclamar el juicio político para Liliana Piccinini, Carlos Reussi, Daniela Zágari y de Ricardo Falca por considerar que su intervención en el caso fue totalmente incompetente.
"La muerte no es una vergüenza, vergüenza es ser un juez y no dar justicia en 10 años", aseveró Laura Vinaya.
Vecinos, amigos, allegados, referentes sociales, gremiales y políticos acompañaron la despedida a Julieta cuyos restos mortales recibieron sepultura en el cementerio Parque de Paz de Patagones. Deja vivo su indignación ante la injusticia, su solidaridad hacia las causas justas y empatía con todos los que luchan, en especial los jóvenes que le traían a la memoria a su hijo Atahualpa.

29 diciembre 2025
Judiciales