Respuesta al legislador Darío Berardi

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Con tales expresiones, Berardi exhibe una mediocridad de análisis que espanta.
No voy a desconocer que nuestra gestión de gobierno transitó por un escenario de dificultades que en tiempos posteriores afortunadamente se fueron superando. Debo recordarle al desmemoriado  Berardi que nuestro gobierno contribuyó y mucho a superar aquella crisis.
¿No recuerda Berardi lo que sucedía en la Argentina de entonces? ¿Tiene memoria para recordar que un Presidente (de su partido) renunció al Gobierno Nacional? ¿Recuerda Berardi la situación financiera de la Provincia por entonces?
Berardi: nuestra época fue una época de “vacas flacas”: iniciamos nuestra gestión con la necesidad de atender un déficit de 150.000 pesos mensuales, una deuda de más de 15 millones de pesos y juicios por incumplimientos anteriores, lo que imponía actuar fundamentalmente con austeridad y racionalidad.
Eran momentos muy difíciles para administrar nuestra castigada municipalidad, y la liviandad con que usted opina me reafirman en la idea de que tal vez no entienda ese tiempo, lo cual me preocupa por la importancia del cargo que hoy ocupa.
La expresión “inacción total” con la que el hoy legislador califica (o más bien descalifica) al gobierno municipal de entonces resulta –además de gratuitamente agresiva- incorrecta.
Dimos respuesta a muchos problemas (seguramente no a todos): alcanzamos el equilibrio fiscal, cancelamos el cincuenta por ciento de la deuda y ordenamos el tratamiento del resto de la misma y los juicios, todo ello sin aumentar los impuestos, sin abandonar la prestación de los servicios esenciales y atendiendo muchos problemas de índole social.
Nuestra gestión municipal se esforzó mucho por responder a las expectativas del pueblo de Viedma trabajando con compromiso y honestidad.
Con una serie de medidas de índole administrativa y de restricción de gastos se logró equilibrar las finanzas municipales; solucionar los conflictos con el personal (la gestión finalizó sin deberle un solo peso a los agentes municipales e impulsando una recomposición salarial de sus haberes); y ordenar el pago de las deuidas, todo lo cual contribuyó a que Jorge Ferreira gobernara en un escenario más propicio. Usted Berardi, que participó de esos gobiernos municipales, como hombre de bien, debería reconocerlo.
Y deseo recordarle también a Berardi que el gobierno a quien con tanta liviandad acusa de inacción propulsó e integró el por entonces incipiente ENREPAVI; fue el creador de la Agencia de Desarrollo Microregional; resolvió el problema de muchas familias (ahora reactualizado) de la falta de lotes adquiriendo y adjudicando el denominado loteo “Silva”; trasladó el basural a las afueras de la ciudad solucionando un gravísimo problema ambiental; mejoró la infraestructura de la feria municipal; construyó la “pista de salud” y la obra de riego de los boulevares; atendió las necesidades y generó mucha actividad en el Balneario El Cóndor en todas las temporadas de verano; implementó un ambicioso programa deportivo que trascendió las fronteras locales y lograr para Viedma la condición de sede del “Día Mundial de la Salud”; y estuvo siempre presente para colaborar en situaciones sociales extremas, que lamentablemente en el país de entonces eran muchas.
Le digo sinceramente a Berardi que no es mi deseo polemizar con él revolviendo el pasado. Cuando hay tantas situaciones por mejorar y problemas por resolver en nuestro país, en nuestra provincia y en nuestra ciudad, prefiero reflexionar sobre el presente y el futuro. Pero la liviandad y ligereza de sus expresiones me obligan a esta suerte de reivindicación, que no es personal sino que importa un reconocimiento a un grupo de colaboradores que trabajó conmigo en aquella gestión, ¡que redujo sus salarios para contribuir con el problema financiero que aquejaba a nuestra municipalidad! Escuche Berardi: ¡Redujo sus salarios! (está el Decreto correspondiente que certifica este hecho). Ese grupo de trabajo puso todo de sí y lo hizo sin que recayera sobre él la más mínima sospecha (entonces y ahora) de acto de corrupción, negociado o ventaja personal alguna, trabajando –seguramente con aciertos y errores- para servir a la ciudad que los había elegido. Dejo en manos de los vecinos de mi ciudad el juicio sobre aquella gestión, sus aciertos y sus errores, sus logros y sus fallas, pero no en las suyas Berardi.
Finalmente, tampoco quiero dejar pasar su ironía de pícaro: déjeme a mí apreciar si Pedro Pesatti conspiró contra mi gestión. No hurgue usted en historias pasadas. No se meta en cuestiones ajenas. No necesito de su defensa en ese sentido. Cuide usted sus acciones, que yo cuidaré las mías.

Gustavo Costanzo
Viedma, 12 de junio de 2012

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