Artémides Zatti se convertirá
mañana en el primer santo “no religioso” debido a que sólo perteneció a la
comunidad salesiana, donde llegó a ser “Salesiano Coadjutor”. El llamado
“enfermero de los pobres” viajaba a bordo de su bicicleta a los lugares más
alejados de Viedma y Carmen de Patagones para curar a los enfermos casa por
casa.
“Ojalá que la figura de
Zatti nos despierte a todos por hacer el bien, trabajo mucho por algo que el
papa Francisco pone siempre de manifiesto, la fraternidad. Para él todos eran
amigos y hermanos”, destacó el Obispo de Viedma. Esteban Laxague.
Por su parte, el párroco de
Carmen de Patagones, Pedro Narambuena, destacó que “Zatti iba en su bicicleta,
para lo cual hay que doblar la rodilla y hacer fuerza para pedalear. Su vida
fue mucho de eso, pero nada lo desanimó para su misión”.
Con motivo de la
canonización de Zatti en Viedma, en el colegio Zatti se instalará una pantalla
gigante para transmitir en directo la ceremonia de canonización (prevista para
las 5 AM de mañana domingo), y luego se oficiará una misa en el templo
parroquial Don Bosco, donde se conservan la reliquias del Santo.
Quién fue Artémides Zatti y
qué milagro se le atribuye
Zatti se convertirá mañana
en el tercer santo argentino. El primero fue Héctor Baldiviezo, quien desempeñó
su sacerdocio en la ciudad de Buenos Aires, y el segundo José Gabriel Brochero,
quien lo hizo en la provincia de Córdoba.
El beato ítalo-argentino fue
hijo de una familia que del norte de Italia emigró a la Argentina y se radicó
en la ciudad de Viedma. Con apenas 20 años, su fuerte vocación lo motivó a
ingresar en la familia salesiana. Una grave congestión pulmonar ocasionada por
la tuberculosis que contrajo cuidando a un sacerdote le impidió participar de
la ceremonia de graduación y recibir el hábito sacerdotal. Trasladado, por esa
circunstancia al hospital de Viedma Artémides aceptó su enfermedad y se puso en
manos de la Virgen María Auxiliadora. El capellán del establecimiento y su
superior le dijo: “Si Ella te cura, te invito a que te dediques durante toda tu
vida a estos enfermos”.
Artémides creyó en el
auxilio de María, prometió dedicarse a los enfermos, se curó y cumplió con su
promesa aceptando renunciar al sacerdocio. Se consagró a los enfermos, al
mantenimiento y administración del Hospital.
Se ha dicho que “la mejor
medicina que suministraba era él mismo con su actitud, las bromas, la alegría,
el cariño. No solo quería administrar medicamentos, sino ayudar a los pacientes
a ver en su situación un signo de la voluntad de Dios”.
Al beato ítalo-argentino,
quien falleció el 15 de marzo de 1951, se le atribuye un milagro ocurrido en
1980.
En esa ocasión Carlos
Bossio, ahora director de la Casa Salesiana de la localidad cordobesa de
Colonia Vignaud , tuvo una septicemia y los médicos no esperaban que
sobreviviera a dicha enfermedad. Los familiares elevaron plegarias a Zatti y
Bossio se curó “de un día para el otro”, de acuerdo al testimonio del religioso
durante una conferencia de prensa realizada hoy en la sede educativa salesiana
del barrio porteño de Almagro.
El 14 de abril del 2002, el
papa Juan Pablo II proclamó a Zatti como beato de la Iglesia Católica.

1 enero 2026
Viedma