Se cumplió un año desde que el hospital Artémides Zatti
se instaló en el Centro de Atención Municipal (CAMU), con el objetivo de
atender allí a las personas que, con síntomas de Covid-19, se les practican los
hisopados correspondientes.
En este lapso el personal sanitario del nosocomio
capitalino realizó nada menos que 30 mil hisopados, una cifra histórica para
una práctica que nunca antes se había realizado.
Para eso, el personal consistente en agentes sanitarios y
de enfermería fueron capacitados según los estrictos protocolos que la pandemia
exige para ese tipo de atenciones.
En agosto de 2020 recién se dieron en Viedma los primeros
casos. Hasta ese momento la capital parecía blindada de contagios, pero
finalmente la pandemia se instaló y hubo que apelar a diferentes operativos y
habilitar espacios, entre ellos el del CAMU. La primera ola de coronavirus en la
capital tuvo un comportamiento más benévolo y leve que en otras partes de la
Provincia, como Bariloche o el Alto Valle. Recién en la segunda ola la cantidad
de contagios subió exponencialmente y las alarmas del colapso se sintieron
varias veces aunque nunca se llegó a situaciones extremas.
“La mayor cantidad de atención se dio hacia la segunda
ola, donde llegamos a atender e hisopar a unas 200 personas por día, fue un
trabajo muy arduo, pero bien organizado”, destacó Zulma Peña, licenciada en
enfermería, que trabajó desde el primer momento en el centro municipal ubicado
en el ingreso al barrio Lavalle.
Además, lo comparó con los que se realizan actualmente. “Hoy
debemos estar en los 40 hisopados por día”, comentó.
Zulma, que trabaja en el ámbito de la salud hace casi
tres décadas narró además que “si bien cuando estudiamos enfermería nos enseñan
la técnica de hisopado, era una práctica que no la habíamos realizado nunca y a
partir de la pandemia empezamos a hacerla diariamente y por muchas veces en el
día”.
De todo eso destaca que a lo largo de este año “hemos
visto pasar mucha gente, por supuesto que muy preocupada por el temor a estar
contagiada” y allí el trabajo profesional se mezcla con el trato humano: “es
inevitable ponerse en el lugar de quien va a hisoparse y por eso el trato que
le damos a la gente es de empatía y solidaridad y mucha atención”.
“Todo el grupo que trabajó en este año en el CAMU ha
hecho una tarea enorme, porque hay que tener en cuenta que en cada hisopado nos
hemos expuesto al virus, al contagio, pero igualmente seguimos adelante porque
es lo que nos corresponde hacer “, explica Zulma con gran serenidad.
Añade en tal sentido que “una vez que empezó a venir la
gente con síntomas para hisoparse tuvimos que dejar nuestro miedo de lado y
atender a cada persona de la mejor manera. Por supuesto que el miedo estaba,
pero también sabíamos del compromiso que requiere nuestro trabajo”.
Asimismo, destacó que “siempre hemos seguido los
protocolos correspondientes, en ningún momento nos relajamos”.

31 diciembre 2025
Viedma