Contrajo VIH en una transfusión y ahora deberán indemnizarla

El fallo dice que no se tomaron los recaudos necesarios

Comentar Una aseguradora, un sanatorio y los herederos de un médico fallecido deberán indemnizar a una mujer de Bariloche por no cumplir con el deber de obtener el “consentimiento informado” de los riesgos que implicaba una transfusión de sangre. La paciente contrajo VIH, aunque quedó demostrado en el proceso penal y también en el civil que, con la tecnología disponible en el momento, el nosocomio y el profesional tomaron todos los recaudos posibles para realizar la transfusión.

La paciente padecía una enfermedad grave que requería inexorablemente de transfusiones para salvar su vida. En el juicio penal el médico fue absuelto, ya que demostró que la “la transfusión que provocara el contagio del SIDA fue realizada en el período "de ventana" del virus, de manera que no se pudo prevenir”. El período denominado de “ventana" es el tiempo que transcurre desde que ingresa el virus al cuerpo humano hasta que aparecen los anticuerpos por parte del sistema inmunológico.

La causa penal fue resuelta con un sobreseimiento al considerar válidos tres ejes: la existencia de afiches o cartillas que informan al donante acerca de los riesgos que ello puede traer aparejado, previo a la donación se hace entrega al donante de una ficha confidencial donde existe la posibilidad de manifestar dudas respecto de la calidad de su sangre; por último se consideró que la sangre donada habría sido objeto de los estudios de rigor los que habrían arrojado resultados negativos.

De acuerdo a lo relatado por la paciente, oportunamente el médico tratante explicó la situación en una reunión y mencionó que una mujer que pertenecía a los donantes voluntarios estaba infectada con el virus.

Consentimiento informado

Sin embargo, luego de analizar el caso, el juez en lo Civil Cristian Tau Anzoátegui dispuso una indemnización ya que consideró que "el médico demandado incumplió con el deber del "consentimiento informado", ya que no surge de la historia clínica que hubiera brindado la suficiente información a la paciente, ni que hubiera requerido su consentimiento para proceder al tratamiento que consistía, entre otras cuestiones, en la transfusión de sangre”.

Sobre la responsabilidad que le cabe al Hospital Privado Regional, donde fue atendida la mujer, consideró el magistrado que también debe responder, en virtud de su obligación tácita de brindar seguridad: “si el sanatorio se ha obligado a proporcionar asistencia médica, no solamente es responsable por el servicio médico en sí que ofrece, sino también por las condiciones en que lo brinda, de tal forma que no sufra daño alguno durante esa prestación".

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